Duckadam vuelve al lugar del crimen
El Steaua llegó a Sevilla con el espíritu y los héroes de la final de la Copa de Europa del 86.


Con una emoción casi religiosa, diez componentes del mítico Steaua, que en 1986 derrotó al Barcelona en la final de la Copa de Europa, visitará por la mañana el, para ellos mágico, Sánchez Pizjuán. Y entre ellos Helmut Duckadam, el recordado cancerbero que detuvo cuatro penaltis a los barcelonistas Alesanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos. Con ellos, Lacatus, que mantiene casa, amigos y recuerdos entrañables en Oviedo (se emocionó cuando As le regaló la camiseta del equipo asturiano al que le gustaría entrenar algún día).
La historia de Duckadam es sobrecogedora. Tras aquel 7 de mayo del 86, estuvo dos años desaparecido. Diez años después, la prensa rumana contó que el entonces presidente del Real Madrid (Ramón Mendoza) le había regalado un Mercedes por haberle 'quitado' al Barça el preciado trofeo. Nicu Ceaucescu, presidente del club e hijo del dictador rumano, Nicolae Ceaucescu, le exigió, supuestamente, la entrega de dicho vehículo. La negativa del meta, opuesto al régimen comunista, le supuso que la policía secreta rumana le rompiese los diez dedos de sus manos, lo cual explicaría su artrosis. Así se las gastaba Ceaucescu. El Steaua era el equipo del ejército donde, los 'privilegiados' llegaban alto en el escalafón y los que no 'tragaban' caían en desgracia.
Así de ilustre es el rival que esta noche visita el Ruiz de Lopera. Un grande de Europa. ¿Qué Betis veremos? ¿El de la Liga que está en descenso? O este EuroBetis que, según dijo Serra ayer "va a salir a muerte"?. Va a ser un partidazo muy seguido también por la gran colonia rumana que habita en España. Y ojo. El Betis puede hacer historia.
"Necesitaba dinero y vendí los guantes de la final de Sevilla"
El 7 de mayo de 1986 permanece vivo en la mente de una generación de futbolistas rumanos que se consagraron en el Sánchez Pizjuán. Los Belodedici, Balint, Iordanescu, Lacatus...se hicieron con un nombre en el mundo del fútbol tras la final de la antigua Copa de Europa que le ganaron al Barça. Pero un hombre en especial se coronó aquella noche sevillana; Duckadam. Aquel arquero larguirucho con prominente bigote que detuvo cuatro penaltis a los azulgranas pasó de la gloria a la desgracia en apenas unos meses. Porque aquel fue su último partido, pese a tener 26 años, ya que durante las vacaciones en el Mar Negro sufrió una trombosis en un brazo que le impidió seguir en el fútbol. Y 'Ducky', como le conocen los suyos, volvió ayer a Sevilla para rememorar tiempos mejores. "Regreso a la ciudad donde viví el momento más maravilloso de mi vida", comentaba ayer, en un mal inglés y en exclusiva para AS, el héroe rumano. Porque a partir de ese momento a Duckadam se le complicó la vida. Ahora vive con alguna que otra penuria económica: "Hace poco vendií los guantes de la final de Sevilla porque necesitaba dinero".
Olaroiu "No están pasando un buen momento"
"Acudimos con la intención de pelear la eliminatoria hasta el final porque ahora mismo está al 50 por ciento. Si acaso, el Betis es un poco más favorito porque juega delante de su público, pero no renunciamos a eliminarles en su estadio. Ellos no están pasando por un buen momento".
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Serra "Tenemos que jugar a muerte"
"No debemos despreciar nada. Tenemos que jugar a muerte esta eliminatoria. Sólo pensaré en que hay que pasar a los cuartos de final. Gracias a la afición hemos paseado el sentimiento verdiblanco en todos los campos donde hemos acudido. Si nos clasificamos, disfrutarán".



