San Siro despidió a Albertini con estrellas
Ancellotti y Rijkaard no dieron pistas de Champions.


Fue un partido de dos generaciones distintas, un espectáculo de estrellas de antes y de ahora. Pero precisamente por eso (y porque Ancellotti y Rijkaard no quisieron descubrir sus cartas) no sirvió más que para el fin marcado: despedir en loor de multitudes a Demetrio Albertini en San Siro.
Aunque algunos lo pensaron, el Milán-Barça de anoche no dio pista alguna sobre el enfrentamiento que ambos conjuntos podrían protagonizar próximamente en las semifinales de la Liga de Campeones, si pasan los cuartos de final.
El partido, que congregó a 37.000 espectadores (mil más que en el último Milán-Juventus de Liga) comenzó con dos formaciones históricas, las que dominaron la década de los años 80/90: aquel equipazo de Sacchi (y luego Capello, que anoche hizo de técnico) y el Dream Team de Johan Cruyff. Los dos primeros tantos, ambos del cuadro milanista, llegaron en esos primeros minutos, uno del homenajeado Albertini, en un lanzamiento de falta, y otro, todo un golazo, en un remate de cabeza de Marco van Basten, actual seleccionador holandés. A medida que transcurría el partido, los entrenadores introdujeron cambios y dieron entrada a jugadores en activo, sin que por ello el fútbol ganase en intensidad.
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El 3-0 se lo marcó Nadal, en propia puerta y, ya con varios jugadores del actual Barcelona sobre el campo, Santi Ezquerro inauguró el marcador para el conjunto azulgrana cuando se cumplía el tiempo reglamentario correspondiente a la primera mitad.
La segunda parte sí comenzó con los actuales jugadores, aunque el Barça alineó un combinado de titulares con suplentes y dejó en el banquillo a estrellas como Ronaldinho, Deco o Etoo. Éstos entraron simultáneamente en el 64' de un partido programado a ochenta y, por tanto, a menos de veinte para su conclusión. Etoo marcó de penalti el teórico 0-1. La Champions sería otra cosa...



