Capello harta al club con sus pretensiones
El entrenador de la Juventus ha perdido opciones para dirigir al Madrid por sus elevadas peticiones contractuales (20 millones en tres años), deportivas e incluso 'políticas', ya que deseaba contar a su lado con Luciano Moggi, actual director general del club turinés.


Las pretensiones contractuales, económicas y deportivas de Capello han hartado al Madrid, que ni puede ni quiere ceder ante las exageradas peticiones del italiano. Capello quería un contrato de tres temporadas a no menos de siete millones anuales, más del doble de lo que ahora gana en la Juventus. No aceptaba una cláusula resolutoria a favor del Madrid por si hubiera que despedirle antes de tiempo y, además, quería traerse a Luciano Moggi, director general de la Juventus. En lo deportivo, Capello exigía la rescisión del contrato de Ronaldo, y no le hacía gracia que jugadores que ya han superado la treintena, como Zidane y Roberto Carlos, siguieran en el equipo. Su lista de fichajes era de lujo: Adriano, Ibrahimovic, Emerson, Vieira... más de 100 millones de euros de una tacada.
Capello tiene a su favor que allá donde va triunfa, y el Madrid necesita títulos. Pero todo tiene un precio. El suyo es galáctico, y ese término está en extinción en el Madrid. Además, existe la duda sobre si su fútbol es el adecuado para el público del Bernabéu. El propio Capello rebatió ayer este último punto en Milán: "Cuando entrené al Madrid jugábamos con Raúl, Víctor, Suker y Mijatovic. Sólo Redondo tenía la misión de contención. ¿Es eso ser defensivo? Aquel Madrid ganó la Liga y fue el máximo goleador del campeonato. Veo que la gente tiene poca memoria y no consulta el historial de la Liga. Todos los equipos que entreno hacen goles y tienen la buena costumbre de ganar partidos y campeonatos".
Capello lanzó su proclama en presencia de Cruyff y Frank Rijkaard, que acudieron a una conferencia de prensa en el homenaje a Albertini y sólo escucharon hablar del Madrid. Los azulgrana temen a Capello, quien ayer dejó claro que es un técnico campeón y confirmó que su intención es "entrenar tres años más, y luego la jubilación".
El derby Capello-Ancelotti se jugó en Milán. En el hotel Palace coincidieron dos de los candidatos a ocupar el banquillo del Madrid; los otros son Wenger, Mourinho, Eriksson y Rafa Benítez, aunque este último llegó ayer a un acuerdo para ampliar un año más su contrato con el Liverpool, que finalizará en 2011. "Es un orgullo que en España me tengan en cuenta para entrenar a un gran club como el Real, pero es imposible. Tengo contrato con el Milán", dijo Carlo Ancelotti, que sin embargo se dejó querer. Su diplomacia contrastó con la de Capello, que no rechazó ninguna cuestión: "¿Jugadores conflictivos? En todos los vestuarios hay problemas, y para eso están el entrenador y su autoridad. El técnico es quien debe manejar los vestuarios, no los futbolistas".
Contrato en vigor.
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También a Cruyff le preguntaron por el entrenador idóneo para el Madrid, y se fue por las ramas: "Por suerte, ése no es mi problema. Me afecta más lo del Barça, y con Frank estamos tranquilos".
Adriano Galliani, jefe de Ancelotti en el Milán, afirmó el martes que era "imposible" que el técnico fuera al Madrid "porque tiene un contrato en vigor hasta 2007". A ese mismo contrato se agarró ayer Ancelotti para salir del apuro en el que le puso la Prensa: "Es verdad, y mi intención es cumplirlo". Pero sonó a "never, never, never...". Porque lo cierto es que si Ancelotti no gana esta Champions League después de perder la anterior tendrá muy difícil seguir, tan fácil como lo tendrá Capello para irse de la Juve si conquista la Copa de Europa en París.



