Figo y Adriano esperan al Villarreal
El Inter, que había empatado a dos en Amsterdam, se convierte en el tercer equipo italiano presente en la siguiente ronda, donde se cruzará con el Villarreal, el conjunto revelación de la Liga de Campeones.


Figo, Cambiasso, Samuel y Solari sí estarán donde no ha llegado el Real Madrid, en los cuartos de final de la Liga de Campeones. Allí se encontrarán con el Villarreal, el equipo revelación del torneo, que está escribiendo su historia a toda prisa y ha llegado a estar entre los ocho mejores de Europa gracias a una filosofía que prima el trato amable del balón. Si contra el Inter logra mover la pelota con fluidez tendrá mucho camino andado hasta semifinales. Pero no será fácil.
El Inter recurrió a su experiencia para deshacerse del Ajax, un conjunto formado por un grupo de jóvenes y talentosos jugadores, pero que ahora impresiona más por su nombre y por su historia que por su presente. Pese a todo, los holandeses mandaron en el partido durante muchos minutos, un dominio que les permitió superar al Inter en el centro del campo y asustar a los italianos, que vivieron el último tramo de la primera parte sin salir de su campo, demasiado cerca de Toldo.
Antes de que el Ajax se apropiara del balón el encuentro fue bien distinto. Figo, que ha recuperado la ilusión por el fútbol, o eso parece, abrió el campo por la derecha, con Juanfran incapaz de frenarle, y conectó con facilidad con Adriano y Martins. Cambiasso, convertido en uno de los referentes de su equipo en el centro, movió con soltura el balón, trabajó en defensa e hizo muy bien de enlace entre la media y el ataque, apoyado por Stankovic, en una labor que debía corresponder a Verón, que ha dejado demasiado atrás sus mejores años de fútbol.
El Inter se sentía cómodo y el joven Ajax sufría. Martins avisó primero con un disparo desde fuera del área que terminó en el larguero de la portería holandesa y la ocasión más clara llegó cerca de la media hora. Una internada de Stankovic por la izquierda acabó en penalti por mano de Lindenbergh. Adriano cogió el balón, lo puso en los once metros y con su pierna izquierda lo mandó fuera. Todas las estrellas cometen errores.
El fallo del brasileño varió el rumbo del choque. A los italianos les entraron las dudas y los holandeses comenzaron a divertirse. El protagonismo que antes habían tenido Figo, Martins y Adriano lo tomaron el sudafricano Piennar, Huntelaar y Rosenberg, que obligaron a trabajar a Samuel y Materazzi, uno de los centrales más duros del fútbol europeo y que juega como si tuviera cuentas pendientes con todos sus rivales. Cuando Materazzi está en el campo, los codos vuelan y los tobillos de los delanteros contrarios sufren en exceso.
El oficio del Inter
La pausa y el paso por los vestuarios aclararon las ideas del Inter, que salió decidido a cerrar la eliminatoria. Fue un comienzo muy parecido al de la primera parte, pero esta vez sí encontró el camino del gol. Una jugada iniciada por Samuel fue culminada por Stankovic después de una preciosa acción individual, llena de talento y técnica.
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A partir de ahí el Inter recurrió al oficio, dio un paso atrás, cerró los espacios en defensa, cedió la iniciativa al Ajax y se limitó a observar como los holandeses se estrellaban una y otra vez contra el muro levantado frente a Toldo. El portero sólo se alteró con un lanzamiento que se perdió por encima del larguero del lateral tunecino Trabelsi, muy activo tras la reanudación y que quiso mostrarse en San Siro, uno de los mejores escaparates del mundo, y con otro de Babel desde fuera del área.
Roberto Mancini ha construido un equipo que practica un juego más que aceptable, para los parámetros en los que se mueve la Serie A, con mucho talento en el ataque, pero que también sabe utilizar esos recursos que han hecho famoso al fútbol italiano para dormir los partidos, frustrar a los rivales y no correr riesgos innecesarios.



