"Callo, pero podría hablar mucho: ¿Acaso he dicho que seguiré?"
Sin citar directamente a nadie, y pidiendo pasar de puntillas por la crisis del área deportiva, Lotina se despachó como quiso sobre la situación del equipo y del club. Y, cómo no, sobre la suya propia. Juzguen ustedes, pero ¿acaso deja alguna duda sobre que se marchará en junio?


El martes comenzó la semana laboral con una charla de veinte minutos entre los jugadores y usted. Un día antes, Cristóbal Parralo había anunciado su dimisión. ¿Cómo puede afectar esta crisis institucional en el vestuario, en este momento clave del curso?
Lo que desde luego está claro es que no nos ayuda demasiado. Nosotros, como es nuestra obligación, nos debemos centrar en lo deportivo. Al fin y al cabo eso es lo que de verdad importa al vestuario y también a la afición. Sobre lo que ha sucedido en lo institucional durante estos días prefiero no opinar nada, porque me convertiría en un altavoz más.
¿Pero ha trasladado su parecer sobre el asunto a la cúpula directiva de la entidad?
Ya telefoneé al consejero delegado, José Luis Morlanes, y le dije lo que pensaba para que se lo trasladase al presidente y al Consejo de Administración. Lo importante es que en lo deportivo estamos sin cumplir los objetivos, por el momento, y todo lo demás que se hable o se rumoree es simplemente perjudicial para el Espanyol.
En cuanto a los jugadores, ¿cree que les puede influir negativamente, aunque sea de un modo inconsciente?
Estamos todos muy concienciados en hacer nuestra labor, para eso hicimos la charla del otro día, y esa es la lectura que saco de ella. Pero sí es verdad que me inquieta algo. Lo único que me preocupa es que los futbolistas se crean que la situación en que vive el club durante estos días es un paraguas que les protegerá en caso de perder ante el Celta, o en la Copa, siempre de forma inconsciente, claro. En cualquier caso, me consta que los jugadores han reaccionado bien.
Centrados en lo deportivo, ¿a partir de este momento es cada partido una final hasta que acabe la temporada?
Sí, da la impresión de que nosotros estamos jugando para evitar el fracaso, cuando realmente lo estamos haciendo únicamente para alcanzar el éxito que tenemos por delante. Eso es lo que realmente me fastidia.
Últimamente se ha hablado mucho de su continuidad o no en el banquillo perico...
Los medios de comunicación deberían tener una labor más pacificadora, no entrar en si éste se marcha, el otro va a seguir... ¿A quién le importa ahora si el entrenador va a continuar? Con estos rumores que no cesan, el vestuario puede acabar pensando que esto es un cachondeo, porque el míster supuestamente no sigue. Pero, ¿alguien me ha oído decir que quiero continuar en el Espanyol? No debería centrar la atención de nadie, porque lo que nos tiene que interesar de verdad, por el momento en que vivimos, son la Liga y la Copa del Rey. La actuación en el entorno del club y en ciertos foros de la Prensa a día de hoy está siendo lamentable en muchos aspectos. Pero yo considero que la ropa se lava dentro de casa, sin más. ¿Qué pensará la afición de todo lo que está sucediendo?
Ya.
No estamos jugando bien, estamos de acuerdo, pero tampoco lo estamos haciendo tan de pena. Hay gente que ha acabado pensando que llevamos diez años seguidos jugando en Europa, pero no es así, es un hecho mucho más excepcional.
En cualquier caso, ¿no piensa que estos rumores a los que alude se cortarían de raíz si usted definiera claramente su futuro?
Mire, cuando yo era el entrenador de Osasuna, en Pamplona, comenté una temporada que no seguiría a falta de dos meses para que finalizase la temporada. ¿Qué pasó? Pues que todo el mundo se me echó encima, me criticó. Si aquí llego a hacer lo mismo, me lanzan a los caballos, estoy seguro. Desde el principio yo prefiero estar callado únicamente por el bien del Espanyol, que está por encima de cualquiera de nosotros, pero podría decir muchas cosas.
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¿Cuándo hablará entonces?
Ya hablaré y diré todo lo que tenga que decir cuando nuestros objetivos deportivos estén cumplidos. No se puede hablar gratuitamente. Tanto yo, como el presidente, los ejecutivos o los consejeros representamos a la afición, eso no hay que olvidarlo. No pido inteligencia, porque intuyo que eso igual es un poco complicado, pero pido un poco de sentido común, porque creo que tampoco será tan difícil de conseguir. Antes de pensar en uno mismo, pensemos primero en el escudo. Nuestros intereses son ahora secundarios.



