Liga de Campeones | Arsenal 0 - Real Madrid 0

Al Madrid le abandonan los espíritus

Incapaz de marcar un gol al Arsenal en toda la eliminatoria, el Real Madrid se despide de la Liga de Campeones y camina hacia su tercer año sin llevar un título grande a sus vitrinas. La Cibeles lleva ya demasiadas noches durmiendo tranquila.

<B>NO FUE LA SOLUCIÓN.</B> Ronaldo fue titular, pero eso no sirvió para mejorar el juego del Madrid.
Óscar García
Jefe de sección
De Moratalaz. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Fue uno de los cinco primeros becarios en la historia de AS (1994). Estuvo seis años en PC Fútbol y entre 2002 y 2014 en AS.com. Pasó por TMG, A la Contra, archivo del Mº de Justicia y deportes de La Razón. En 2022 volvió a AS como jefe de sección de AS América.
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Se acabó. No va más para el Real Madrid en la Liga de Campeones. Lo apostó todo en esta competición y se vuelve de Londres con los bolsillos vacíos. En marzo y con varios meses de competición por delante, el Madrid está fuera de la Liga de Campeones, eliminado de la Copa del Rey y a un mundo del Barcelona en la Liga.

Las posibilidades de ganar la Liga parecen las mismas que tendríamos cualquiera de nosotros de ser rescatados de una remota isla en medio del océano después de sobrevivir a un accidente de avión. Salvo que nos llamáramos Tom Hanks. Y Tom Hanks no juega en el Madrid. Nosotros nos conformaríamos con hacernos amigos de una pelota para poder hablar con ella. A estas alturas el único objetivo factible que le queda al Madrid es ser segundo en la Liga para clasificarse directamente para la próxima Champions. Y ya se sabe que en el Madrid ser segundo es perder. Lo dice su historia, que cada vez es más grande que su presente. Como canta el genial Andrés Calamaro, "mucha camiseta y cada vez menos gambeta".

El técnico del Madrid, López Caro, apostó por Ronaldo y Raúl como pareja de ataque, pero esa no fue la solución para un equipo que se ha ido cayendo a pedazos conforme avanzaba la temporada y cuya situación invita a una profundísima reflexión por parte de todos los estamentos del club.

Pese a todo, el Madrid comenzó bien, concentrado, muy metido en el partido y llevó el juego donde más le convenía, al campo del Arsenal, demasiado apocado al inicio. Ronaldo no tardó en dejarse ver y con un cabezazo obligó a que Lehmann se estirara todo lo que le permiten sus años para evitar el gol. El alemán terminó con la cara junto al poste, pero alcanzó a mandar la pelota a córner. Poco más hizo el brasileño.

Guti volvió a situarse junto a Gravesen, y en muchas ocasiones hasta por detrás, pero con esta maniobra, que ya utilizó López Caro contra el Atlético, no logró que el balón tuviera una salida limpia hasta la zona de medios. Y no lo logró porque el Madrid juega lo que le aguanta el físico a Zidane. La primera media hora de los madridistas fue buena, porque se mostró Zidane, se ofreció continuamente, fue una alternativa constante de pase para sus compañeros. Guti tuvo un socio y el balón se movió con sentido y llegó hasta Ronaldo y Raúl, los dos más flojos de su equipo en el primer tiempo. Cuando a Zidane se le acabó el aire, al Madrid se le apagó la luz. Ningún compañero supo tomar el relevo de Zizou, el futbolista de la plantilla con más jerarquía sobre el césped.

Zidane y Henry

Al ritmo que se diluía Zidane fueron apareciendo Henry, Cesc y Reyes. Henry cuando corre parece que va flotando, pero cuando recibe el balón los rivales tiemblan. Como tembló Sergio Ramos cuando sintió el aliento del francés en la nuca y se comió un balón que venía muy llovido. Henry controló, le puso la pelota a Reyes, que entraba solo en el área, y el sevillano remató al larguero. El francés se demoró algo en la entrega y ahí se le fueron muchas de las opciones de gol al Arsenal. Reyes no tuvo un encuentro tan lúcido como en el Bernabéu y la culpa la tuvo Míchel Salgado, de lo mejor de su equipo junto a Raúl Bravo, que se cansó de ir al cruce, y a Casillas, que estuvo en su línea, superior. Incluso tuvo que subir al final del partido a rematar un córner. Una acción que no terminó en gol de Pires porque la velocidad de Roberto Carlos permitió al brasileño rescatar el balón cuando estaba a escasos centímetros de superar la raya.

De Henry esperábamos la demostración de clase, pero esta eliminatoria ha dejado dos nombres para el futuro, aunque su presente ya es espléndido. Eboué se ha revelado como un lateral derecho magnífico, sólido en defensa y que se maneja con soltura en ataque. Como Cesc, un futbolista que sabe controlar los tiempos del partido, dirige el tráfico con la firmeza de un veterano, no se cansa de ofrecerse y se entiende de maravilla con Henry. Entre los dos jugaron en varias ocasiones al borde del área con los defensas del Madrid, incapaces de robarles el balón.

Ramos, delantero centro

Carente de juego, al Madrid, que se empeñó en entrar por el centro, se olvidó de las bandas y terminó con Sergio Ramos como delantero centro, sólo le quedaron los pases largos para tratar de sorprender al Arsenal. Y así, de un pase largo, pudo llegar el gol de Raúl, que disparó con la pierna derecha al poste, recogió el rechace y malgastó, de nuevo con la derecha, la ocasión más clara para igualar la eliminatoria. También estuvo cerca Beckham de sorprender a Lehmann en una falta. Lo único que aportó el inglés en Highbury.

El Arsenal, demasiado nervioso, también desapareció, amagó con Henry varias veces al contragolpe, pero dejó la sensación de que le superaba la situación y acabó encerrado en su campo, porque permitió que el choque se abriera y ahí dio algo de vida al Madrid, vida que no supieron aprovechar los hombres de López Caro, al que se le puede reprochar su lentitud en efectuar los cambios. Robinho entró demasiado tarde.

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