Un carrilero que no jugó en serio al fútbol hasta los 14 años
Jamás ha estado en el Bernabéu


Échenle la culpa a Juan Valera (Murcia, 1984). Las paredes del Bar Diego dicen que allí vive un madridista: muchas fotografías, bastantes insignias, varias banderitas, alguna camiseta... Todo con el escudo del Real Madrid. Hoy, sin embargo, cuando la televisión emita el derby, allí los uys serán rojiblancos. Porque sólo el cariño es capaz de desteñir unos colores, el Bar Diego y los mil habitantes de la Copa de Bullas, su pueblo, hoy serán del Atlético.
El cariz ofensivo de sus carreras por la banda, sus idas, sus venidas, sus llegadas, el zurdazo que le metió al Málaga y el testarazo que cerró la manita rojiblanca le han concedido un deseo: ser titular en el Santiago Bernabéu, la primera vez que estará allí. Nunca antes Valera ha puesto un pie en ese estadio. Ni como aficionado ni como futbolista. El estreno, hoy, de corto, repitiendo, minucioso, todo aquello que hizo ante el Málaga; es su manía: si un partido sale bien, en el siguiente repite cada uno de sus actos. Sabe que este derby puede ser historia. ¿La séptima ante el Real Madrid? Él cree que sí.
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Es Juan Valera un futbolista atípico. Hasta los 14 años, jugó a fútbol en la calle, con sus amigos, sin ficha ni equipo. El suyo era el fútbol de las artimañas callejeras, el de verdad, hasta que los entrenadores del Bullense le vieron y no dudaron: ellos mismos le traerían y le llevarían cada día del campo a casa. Ese chico tenía talento. Por ese chico lo que fuera. Tres años después le fichó el Murcia y uno más tarde debutaba en Segunda. Entonces, su padre, Juan, su mentor, su hombro, recorría cada día 70 kilómetros para que Juanico, así le llaman, no le echara en falta. A los 18 años, Peiró le hizo debutar en Primera y, más tarde, Toshack se encaprichó de él hasta el punto de que, el día en que se marchó, le pidió la camiseta.
Allí no querían dejarle marchar este verano, pero el Atlético sabía que Valera es futuro y lo luchó. Llegó para ser cedido, pero cuando le vieron ya no le dejaron marchar. Recambio de Velasco, suplirá a Maxi como volante. Está en racha. En Segunda marcó cuatro goles y en Primera lleva dos golazo. Tímido fuera del campo, dentro es incansable. En el Bar Diego lo saben. Por eso hoy, a pesar de ser madridistas, jalearán al Atlético. Hoy todos irán con Juanico.



