Cassano pone el contador del Atlético a cero
La actuación del italiano fue determinante para la suerte del derbi y desde el campo dio la razón a su técnico, López Caro, que apostó por Cassano en lugar de Ronaldo. El Atlético ve cortada su racha de seis victorias consecutivas.


Dicen que el que no arriesga no gana y López Caro apostó fuerte en el derbi. Arriesgó al dejar fuera a Ronaldo y la apuesta no le pudo salir mejor. Su sustituto, Cassano, completó un buen partido, marcó el primer gol, participó activamente en el segundo y complicó mucho la vida a sus marcadores, sobre todo a Perea. Veremos si la apuesta continúa en Londres contra el Arsenal, en un encuentro que volverá a despertar ilusiones o más dudas.
El comienzo del Real Madrid fue inmejorable, sorprendente si se analiza por su comportamiento general durante la temporada, pero no si se tiene en cuenta que delante estaba el Atlético, un equipo que tiene la extraña habilidad de no jugar mal contra el Madrid y perder. Porque no gana al Madrid en partido oficial desde la temporada del descenso.
A los tres minutos, Roberto Carlos, después de una carrera de esas que hacía antes por la izquierda, sacó un centro medido y Cassano marcó de cabeza aprovechando el pésimo movimiento defensivo de los dos centrales del Atlético, Pablo y Perea, que se fueron a defender el primer palo y dejaron al italiano solo en el segundo. El italiano empezó a justificar su titularidad y a amargar la noche a Perea, superado con frecuencia por un Cassano más rápido de lo que su redonda figura podría indicar y que supo sacar con inteligencia de su posición al colombiano, que cuanto más se aleja del área más evidentes se hacen sus carencias. Estuvo bien el ex jugador de la Roma y junto con Guti fue de lo mejor del Madrid. A los futbolistas hay que medirlos por su aportación al equipo, no por su figura.
El gol animó a la grada, que gastó sus fuerzas más en los aplausos que en los pitos, pero terminó por despistar al Madrid, que incluso así tuvo unos minutos de buen fútbol. Guti apareció más retrasado, a la altura de Gravesen, para facilitar la salida del balón y Zidane, Baptista y Cassano se movieron con bastante libertad en ataque, sobre todo el francés, que apareció mucho y bien al comienzo del encuentro. Estos movimientos tácticos de López Caro mejoraron al equipo, que mostró una actitud bien diferente a la de Mallorca y Arsenal.
Aparece Kezman
La desventaja no arrugó al Atlético, que logró recomponerse después del gol y poco a poco se fue adueñando del choque. Y todo ello sin Ibagaza, al que añoró muchísimo, porque ni Luccin ni Gabi tienen las ideas del argentino, aunque alguno de ellos sí lo crea. Petrov se volvió a esconder y tampoco apareció y Fernando Torres estuvo en su línea cuando delante tiene al Madrid. Kezman fue el más activo y él solo se bastó para poner nerviosos a los defensas blancos.
Nervios que se hicieron evidentes en un córner pésimamente defendido por el Madrid y que permitió empatar al Atlético. Helguera hizo lo que nunca se debe hacer, despejar al centro, Luccin agradeció el pase y disparó con potencia, pero sin precisión, y lo que era un tiro perdido lo aprovechó Kezman para marcar de tacón en la misma cara de Casillas y de Salgado, que se quedó enganchado y anuló el fuera de juego.
Volvió a aparecer Kezman a los 37 minutos para dejar en evidencia a Helguera, al que hizo un lío y mandó al suelo con un movimiento de cintura, pero falló ante Casillas. Tiró por encima del larguero y malgastó la ocasión más clara del primer tiempo.
Pero este Real Madrid es tan imprevisible que después de la ocasión de Kezman llegó su segundo gol. Un tanto que se gestó en una recuperación en su área de Guti, que abrió con maestría a Zidane y éste combinó con Beckham, que desde la derecha superó sin problemas a Luccin y sacó un buen centro que aprovecharon Baptista y Cassano para marcar a medias, aunque probablemente fue el brasileño el último que remató. Los rojiblancos reclamaron fuera de juego inicial de Beckham y otro posterior de Cassano y Baptista.
Guti piensa cuando tiene el balón en sus pies y trabaja para recuperarlo cuando lo tiene el contrario. Porque para ser efectivo en defensa tan importante es correr como estar bien colocado. Los alocados corren detrás del balón y los que saben interpretar el partido tácticamente tienen la habilidad de interceptar los pases sin necesidad de correr tras los rivales.
Desaparece el fútbol
El fútbol intenso y llamativo del primer tiempo desapareció en el segundo. El partido se cayó y fue difícil observar más de dos pases seguidos y con sentido y los pocos que hubo salieron de los pies de Guti. Ninguno de los dos equipos se aclaró, los futbolistas no se ofrecieron como en la primera parte y el choque se espesó de mala manera. Hubo tensión y nervios, pero la intensidad la reservaron los jugadores más para las protestas y las patadas que para el juego.
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Roberto Carlos se ganó una justísima tarjeta que le impedirá jugar en Valencia por una patada muy fea a Perea. Como feas fueron muchas de las acciones de Gravesen, que en una de ellas se encaró con Fernando Torres después de haber mandado al Niño al suelo con una carga tan contundente como innecesaria y absurda. Pero la peor parte se la llevó Zidane, que se marchó a los vestuarios lesionado después de recibir una patada de Galletti. Antes se había ido a la ducha Cassano, despedido con una ovación por el Bernabéu, que recibió a su sustituto Raúl con el mayor aplauso que se escuchó en toda la noche.
Se echaron en falta más ocasiones de gol y menos faltas en un derbi que vuelve a ser el mejor antídoto para los males del Madrid, que podrá afrontar con menos ansiedad la vuelta de la Champions contra el Arsenal. Es lo que tienen la victorias, que ocultan los problemas. El Atlético, por su parte, vio cortada su racha de seis triunfos consecutivos.



