Bastaron dos chispazos
El Sevilla cerró el pase con un dominio insultante.

Ni siquiera el frío de Moscú fue capaz de nivelar la balanza en la ida. El Sevilla asestó el primer golpe bajo la nieve y remató la faena, con una comodidad insultante, en un Sánchez Pizjuán que aún no ha visto perder en Europa a 'su' Sevilla. De principio a fin, los sevillistas dominaron los dos choques ante los rusos, cuya presunta calidad no se vio ni en pintura. Lo de anoche fue un mero compromiso que terminó cuando Maresca cazó con un gran control un voleón orientado de Dragutinovic. Punto final.
No se trata de quitarle el mérito a los de Juande, pero al fútbol no se puede jugar sin las bombonas de oxígeno cargadas. El Lokomotiv, inmerso en plena pretemporada, sufrió su falta de rodaje y se vio desbordado por un equipo que se encuentra en plena lucha por colarse en la Champions. Demasiada ventaja para el rival. Aunque nadie le va a quitar al Sevilla el coraje y la seriedad con la que encaró la emboscada moscovita. Allí dejó zanjado el asunto.
Era cuestión de tiempo. Y eso que los de Juande se contagiaron en el inicio del ritmo pachanguero del Lokomotiv. El Sevilla se dejó en la caseta la velocidad y la chispa. La noche estaba desapacible y no era el día adecuado para sacar el Mercedes a pasear. Jugando a medio gas, en una acción aislada, Maresca terminó con todo. Golito y adiós.
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Sentencia.
Lo mejor hubiera sido darse la mano en el descanso y buscar, en paz y concordia, la cena caliente. Desgraciadamente, sobre todo para los aficionados, no pudo ser. La segunda parte se convirtió en una pérdida de tiempo. Loskov, Lebedenko y compañía se limitaron a coger minutos de preparación. In-ca-pa-ces. La defensa, capitaneada por Navarro, devoró el mínimo amago de peligro. El Sevilla, para evitar dar una cabezadita, se tapó buscando el segundo gol. Y terminó encontrándolo tras un remate de Puerta a centro de Adriano. Luis Fabiano quiso estrenarse en Europa, pero apareció su peor cara. El Lille espera en octavos, cuando esta competición se inicia realmente de verdad.



