El Arsenal gana pero está más en crisis que nunca
Según el 'Sunday Mirror', Wenger acepta vender a Henry.


Hace un par de años, cuando a los jugadores del Arsenal se les conocía como Los Invencibles, el núcleo duro del equipo se reunía de vez en cuando a cenar. En la mesa se sentaban Henry, Sol Campbell, Lauren, Vieira, Ljunberg y Pires. Se hablaba de todo un poco y hasta de fútbol (por lo general, los jugadores hablan muy poco de fútbol). Hoy, ese grupo, la base de los éxitos del Arsenal, ya no se puede juntar. Henry tiene demasiadas cosas en su cabeza y no se fía de nadie. Campbell no se siente parte del club londinense, ni siquiera de este deporte. Vieira se fue a la Juventus el pasado verano y ha dejado al equipo huérfano de un líder y escaso de presencia física en el campo.
Ljunberg y Pires estaban llamados a tirar del carro del Arsenal con la marcha del mediocentro francés, pero tienen sus propios problemas: a Pires se le acaba el contrato el próximo 30 de junio y le apetece jugar en el Valencia, y el sueco, por su parte, hace tiempo que no encuentra su mejor versión. Mientras llega, continúa anunciando ropa interior. Y Lauren, otro veterano, está en una clínica de Barcelona recuperándose de una operación de rodilla que le mantendrá fuera de los terrenos de juego los tres próximos meses.
El Arsenal se halla en una de esas crisis profundas de las que sólo podría salir con una revolución. No se trata únicamente de una serie de lesiones que han dejado, por ejemplo, a Ashley Cole en casa durante tres meses o a el mediocentro Flamini como la solución improvisada en el lateral derecho. La cosa es más profunda y Arsene Wenger, según cuenta el Sunday Mirror, parece decidido a cortar por lo sano. Si se queda Henry, con su salario estrafalario, el desequilibrio financiero hipotecaría el futuro de la plantilla. Así que hay que desprenderse del internacional francés por unos 45 millones de euros (las negociaciones para un contrato nuevo se encuentran en punto muerto), de Ashley Cole (que recalará en el Madrid), de Pires, de Campbell (si es que no se recupera) y reestructurar el equipo.
Nuevo estadio.
El año que viene el Arsenal estrenará la temporada en un nuevo y espectacular estadio construido para 60.000 personas que le colocará por fin a la altura de los más grandes clubes del continente. Wenger era consciente de que su aparición en la élite europea iba a sufrir a la larga y por eso dio el visto bueno a las nuevas instalaciones. Ahora toca sufrir y construir para el futuro inmediato. Los fundamentos están apareciendo poco a poco: Adebayor, Cesc, Reyes, Clichy, Gilbert...
Con este panorama recibirá el Arsenal al Real Madrid: con la esperanza de que no quede sentenciada la eliminatoria en el partido de ida en el Santiago Bernabéu (hay miedo de que sea así por los malos resultados de un equipo que se ha mostrado muy flojo en sus desplazamientos) y plantar cara a los blancos en casa en la vuelta. Un poco por orgullo y otro poco como despedida de una época gloriosa.
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Cinco bajas en la defensa
La defensa está siendo la línea más castigada por las lesiones en el Arsenal. Wenger no tiene a Lauren, Cygan, Ashley Cole y Clichy. De los cuatro, los dos primeros están descartados para medirse al Madrid, mientras que los otros dos trabajan para llegar a tiempo. Otro zaguero con el que no cuenta es Traoré, que disputa la Copa de África.



