Zidane insiste en dejar el fútbol tras el Mundial
Renuncia al año de contrato que le queda y a seis millones de euros.


Nada hace cambiar de opinión a Zidane. Sigue empeñado en colgar las botas después del Mundial de Alemania. Es una decisión muy meditada y se mantiene firme en ese pensamiento. Quiere retirarse a lo grande y si es con títulos mejor que mejor (su colofón soñado sería su segunda Copa de Europa en París y su segundo Mundial). Tiene contrato con el Madrid hasta junio de 2007, pero renunciará a ese año y a los seis millones de euros que cobra porque quiere despedirse siendo el gran jugador con el que todo el mundo ha disfrutado en estos años. Lo tiene claro, lo saben su familia, sus amigos más íntimos y también Florentino Pérez. Quiere irse en plenitud de condiciones y cree que ahora es el momento.
Dejar el fútbol no significa dejar Madrid. La capital de España le ha conquistado en los más de cuatro años que lleva aquí. Este año ha estrenado casa nueva en propiedad en la zona de Conde Orgaz y en sus planes está quedarse a vivir en esta ciudad. Sus tres hijos mayores estudian en el Liceo Francés y Florentino quiere que él sea el embajador del club blanco por el mundo, una nueva obligación que le tendría tan ocupado como en su etapa de futbolista en activo. El Madrid tendría en el internacional francés a la mejor representación posible.
Su retirada es irrevocable. Así se lo ha hecho saber al club y cuando algún alto ejecutivo ha tratado de convencerlo de que recapacitara y se echara atrás en su decisión, su respuesta no ha variado. Zidane es la persona más generosa del mundo, ganar más o menos dinero le da igual, pero lo que desde luego no quiere es arrastrarse por los campos de fútbol y que los aficionados se lleven un mal recuerdo de él por su última etapa.
Noticias relacionadas
Lesiones.
Esta temporada ha vivido sus peores momentos por las dos lesiones que ha tenido que superar. La primera fue una contractura muscular que sufrió con Francia el 9 de septiembre que le tuvo tres semanas fuera. Volvió a jugar, pero no estaba completamente recuperado. La segunda fue cuando el 23 de octubre decidió parar durante un mes por una pubalgia. Además, se dio cuenta de que estaba mal físicamente y no era capaz de aguantar un partido. Se puso manos a la obra, decidió parar un mes y el tratamiento especial que siguió dio resultado. Ahora está en su mejor momento. Ha decidido concentrarse en él mismo y dejar de lado todo lo ajeno al fútbol. Ha dejado de hablar con la Prensa y lleva una vida de ermitaño.



