Cuando el mito Hossam Hassan tocó el cielo

En enero de 2001 Hossam Hassan festejó su partido 150 con la selección egipcia. Fue ante Zambia en El Cairo, y aquella noche salió a hombros, casi como homenaje a un hombre que batía el récord de Matthäus de partidos internacionales. Parecía el final de trayecto. Cinco años más tarde Hossam Hassan sigue jugando y sigue emocionando al pueblo egipcio. La Copa de África en su país ahora sí le sirve de despedida, llegó como suplente, pero se aprovechó de la lesión de Mido para entrar. Anoche clavó un derechazo en la portería de Kalemba a sólo días de cumplir los cuarenta años. Salvo sorpresa seguirá como titular en semifinales. La presencia del mito Hossam Hassan fue uno de los grandes detalles de un partido que ganaron los egipcios con algunas dudas. Una vez más el nivel defensivo de un equipo del África Negra sepultó a una selección que dejó un gran fútbol, y no exagero. Los congoleños regalaron mucho: a los egipcios un penalti para el 1-0 y el tercer gol, con dos fallos defensivos inaceptables. Y al mundo entero los detalles de los zurdos Matumona y Mbata, dos futbolistas hábiles, que en la segunda parte volvieron loca a la defensa egipcia. Ya lo habían hecho ante Togo, con la aportación además de Mputu y contra los egipcios demostraron que no fue casualidad. La República Democrática del Congo se marcha con la frente bien alta y Egipto se mete con bastantes dudas. Senegal tuvo un buen tramo de juego en la segunda parte y le bastó para ganar a Guinea, que deja la estela de Pascal Feoindouno como uno de los jugadores más rentables hasta ahora. Pero fue el día de los suplentes. Niang entró por el lesionado Diouf en Senegal para levantar el partido y todo Egipto festeja ahora la lesión de Mido. Juega su gran ídolo Hossam Hassan.



