Primera | Deportivo-Valencia

Oportunidad para el fútbol

Depor, Valencia y Riazor deben recuperar la cordura

<b>LEVES INCIDENTES A LA LLEGADA CHÉ</b> El Valencia llegó a A Coruña a las 19:30 h. En el aeropuerto la expedición soportó insultos y luego el autocar recibió dos huevazos.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

Deportivo, Valencia y la afición coruñesa tienen hoy una hermosa oportunidad de devolver al fútbol parte del espíritu que le han robado en las tres últimas semanas. La rivalidad tradicional entre ambos equipos ha mostrado su peor cara en la reciente eliminatoria de Copa. Un partido suspendido, tribunales, expulsiones, declaraciones fuera de tono y cargas policiales. La Copa ha dejado en la memoria de todos la peor imagen de este deporte, y el partido de Liga de hoy debería servir para devolver la cordura y dejar sin argumentos a violentos y demás cafres.

Las primeras noticias positivas en mucho tiempo las tuvimos ayer. El Valencia aterrizó en A Coruña sin problemas. Las declaraciones aparcaron la violencia verbal. Bueno, todos menos Quique, que está mostrando una faceta en estos partidos con el Depor que empequeñecen sus logros como técnico. Lendoiro, Caparrós y las peñas han pedido tranquilidad, y Juan Soler se ha quedado en Valencia para evitar coartadas a los irracionales.

La siguiente prueba de racionalidad se vivirá en Riazor. La afición puede, y debe, silbar todo lo que le venga en gana al Valencia, pero nada más. Una grada caliente suma, porque cuando se juega a puerta cerrada el ambiente se acerca más a un duelo de curling que a un partido de fútbol. El siguiente esfuerzo lo tienen que hacer los dos equipos, evitando encender a la grada (en uno u otro sentido), la dureza, las protestas y el juego subterráneo. Por un día que los jugadores se lo pongan especialmente fácil a un árbitro, tampoco va a pasar nada.

Europa.

El morbo de volver a ver cara a cara a Deportivo y Valencia sólo tres días después de la Copa hace que casi todo el mundo se olvide de lo que realmente importa, la competición. Y es que los chés se juegan en Riazor la oportunidad de presionar a un Barcelona eliminado por el Zaragoza y plagado de bajas. De devolver emoción a un campeonato que muchos han dado por finalizado cuando todavía faltan diecisiete partidos. Al Deportivo no le va menos en el envite. Debe poner fin a las cantadas en casa y sumar tres puntos para engancharse a la UEFA y no perder de vista la Champions.

Hay, mil y un motivos para disfrutar de la rivalidad, la emoción o la pasión lejos de la violencia. Ver a Hugo Viana en su primer partido como titular, saber si Caparrós deja fuera de la lista a Diego Tristán o si el Valencia gana a la cuarta al Depor. En definitiva, disfrutar del fútbol. El novio que no fue invitado a su boda en la Copa.

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