Internacional | Copa de África

En el fútbol africano, nada es lo que parece

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Ghana se estrelló ante Zimbabwe, Togo jugó a un nivel bajísimo y Angola no pudo ganarle a los congoleños con un hombre más durante casi todo el partido. Tres mundialistas en casa, eliminadas a la primera, un fracaso que hará reflexionar a más de uno. Sólo Túnez y Costa de Marfil han llegado a cuartos. Eso indica la evidente igualdad en el fútbol africano, acentuada por el lamentable estado de algunos campos y la arrogancia de varias selecciones poderosas. La excelente generación de jugadores de Nigeria no estará en Alemania porque llevó a Angola un equipo menor, sin Kanu ni Oruma ni Martins ni Obodo ni Makinwa, entre otros. Camerún, tampoco. Se confió, perdió y no se podía permitir otro tropiezo. Llegó en Ruanda con un golazo magnífico del ídolo local Jimmy Gatete y se acabó. Etoo me reconocía hace poco que Camerún no perdió su clasificación con el famoso penalty de Wome sino mucho antes. Hubo exceso de confianza en desplazamientos sin nombre a Libia o Sudán, ante rivales asequibles pero en campos lamentables. Aquel día en lugar de Etoo jugó Tum, once goles en las dos últimas temporadas en el Metz. Camerún empató en el descuento y gracias. El fútbol africano reserva tantas sorpresas que resulta incomprensible que las selecciones poderosas jueguen a la ruleta. He visto pocos estadios vibrar más que las más de setenta mil personas en Kampala, en el Uganda-Suráfrica. Esa vez ganó el poderoso con un penalty inventado que transformó McCarthy, pero mientras los grandes no tomen conciencia de las dificultades seguiremos viendo sorpresas como el empate de Senegal en Congo Brazaville, el de Camerún en Sudán, los de Marruecos en Malawi o Kenia y la derrota de Egipto en Libia.

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