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Ibrahimovic: talento, regate y movilidad

Primera | Real Madrid

Ibrahimovic: talento, regate y movilidad

Ibrahimovic: talento, regate y movilidad

Su carácter es tan fuerte como brillante es su fútbol. Creció en el Malmoe, se hizo mayor en el Ajax y se convirtió en galáctico en la Juventus.

Si el Ajax tiene fama de cazatalentos es por algo, y ahí está el gran Zlatan Ibrahimovic para demostrarlo. Desde la retirada de Van Basten no ha salido otro delantero con tanta coordinación y técnica con casi dos metros de altura. Ibrahimovic es un genio. Difícil de manejar y rebelde, pero genial. Se considera el mejor y la temporada pasada en Italia lo demostró. Y jamás se esconde. Cuando se le comparó a Carew por estatura y remate lo dejó claro: "¿Carew? Lo que él hace con un balón lo hago yo con una naranja".

Sueco de nacimiento pero de ascendencia distinta. Su padre, Sefik, serbio; su madre, Jurika, croata, y él nacido en Malmoe el 3 de octubre de 1981. Creció en Rosengord, barrio conocido por la alta tasa de desempleo entre la comunidad extranjera. Un marco complicado, donde peleó junto a su hermana Sanella, sus primos Sapko y Alexander y sus primas Monika y Violeta. A los cinco años alguien le regaló unas botas de fútbol, a los seis empezó a jugar en el colegio y a los diez jugaba en el Balkan, un equipo de niños al menos dos años mayores que él. En un partido ante el Vellinge su equipo perdía 4-0, salió él, marcó ocho goles y todo acabó 8-5. El rival le acusó de ser mayor de lo permitido, pero Ibrahimovic tenía dos años menos.

Con trece años entró en el Malmoe, histórico finalista de la Copa de Europa de 1979, pero entonces en un pozo. Le costó progresar y pensó en dejarlo por los estudios. El Malmoe jugó por primera vez en Segunda justo el año en el que él ascendió al primer equipo. Y subió a Primera. Sus regates y primeros goles no tardaron en desatar la Zlatanmanía, como se llamó al fenómeno que devolvió al Malmoe a las portadas.

Hasta allí llegó Wenger para llevárselo al Arsenal. El club le regaló una camiseta con su nombre para llenarle los ojos, pero nada. Ibrahimovic aún no quería abandonar Suecia, donde ya dejó detalles preocupantes. Un día fue detenido en el principal barrio de prostitución por suplantar a un policía, y tuvo problemas con sus compañeros. Nada que ver con la pelea en la que noqueó a Van der Vaart y Heitinga en el Ajax.

Enamoró a Leo Beenhakker, que le vio con el Malmoe en un partido de verano en España. Días después, el Ajax lo convirtió en el traspaso más caro en la historia del fútbol sueco. Le pretendían la Juventus, el Mónaco, el Arsenal y el Milán, pero se fue a Amsterdam por seis millones de euros y un contrato de 600.000 al año. Muchos se preguntaron por qué, pero el entrenador Co Adriaanse dejó claro que jamás había tenido un delantero con tanta habilidad, zancada y visión de juego.

Dejó Suecia con el carnet de conducir retirado por exceso de velocidad y una pelea con Jim Baxter en el Malmoe. En Amsterdam le costó adaptarse, y no ayudó la sanción de cinco partidos por una agresión a Schoenmakers en un Ajax-Groningen. Le calmó la llegada de Koeman, la confianza y los goles: 26 en dos temporadas.

Selección.

En el Ajax, éxitos en el campo y problemas fuera. Obras de arte como aquel golazo al NAC Breda en el que dejó a varios rivales sentados y polémicas como la pelea con Var der Vaart o el accidente en el que destrozó su Mercedes. Con una victoria 2-0 ante el NEC ganó en el Ajax su primera Liga, antes de debutar con la selección en un triste 0-0 ante las Islas Feroe y de darle al Ajax la Copa con un gol en la prórroga ante el Utrecht.

En el Mundial 2002 recibió ofertas de Roma y Milán, pero siguió otro año en el Ajax. El calcio le esperaba, y cuando marcó aquel gol de tacón a Italia en la Eurocopa 2004 el Ajax se frotó las manos. Capello apostó por él y su traspaso fue el más sonado del verano. Llegó a la Juve para marcar 16 goles y ser una pieza clave. Las rotaciones de Capello le dejan algún partido en el banquillo, pero será titular en los importantes.