Yo digo | Nika Cuenca

El penalti del miedo: Pablo, tíralo

Nika Cuenca
Redacción de AS
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Es imposible acertar un once con Clemente. Nadie apostaba por una zaga de cinco, por mucho que Güiza, Riki y Gavilán infundan respeto. El Athletic perdió el centro del campo por acumular gente atrás. Con Yeste desatinado, el único beneficiado del sistema de carrileros fue Iraola, un pedazo de futbolista desconocido este año, al que uno esperaba ver en el Mundial de Alemania. Una llegada inicial con buen remate lo rechazó Calatayud, quien se hizo de Primera en San Mamés y se le nota cómodo en un escenario muy de porteros. Lafuente se puso celoso y anuló con un paradón un misil de Pernía. ¡Qué cañón tiene!

Cuando los madrileños daban más miedo, Clemente se bajó del árbol. Llegó la picardía de Yeste, el penalti del miedo y del cielo. El zurdo, que ya falló uno ante el Alavés, le dijo a Orbaiz desde el suelo: "Pablo, tíralo". Y al navarro, que ya convirtió el que dio el ascenso a Osasuna ante el Recre, no le tembló el pulso. Tres puntos de sutura, mucho castigo para los de Schuster.

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