Primera | Celta - Real Madrid

El Madrid desafía a un enemigo de su altura

El Celta, sin Baiano, examina en Balaídos la reacción madridista

<b>LA CONCENTRACIÓN DE BECKHAM. </b>Como ocurre siempre, la llegada del Madrid provocó el entusiasmo entre los aficionados de Vigo.
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Real Madrid: seis victorias y un empate en lo que va de año, cinco de esos triunfos logrados de forma consecutiva. Y además, el Barcelona pierde, lo que acorta distancias con lo imposible. Guti está hecho un hombre y Zidane parece un chaval. Robinho ha explotado y Cassano está por hacerlo, dicho esto en el mejor de los sentidos. Del entusiasmo, a la euforia. Todo cierto, o aproximadamente, y, sin embargo, creo que siguen faltando pruebas que distingan la ilusión de la realidad, la racha del rumbo, pruebas como la de esta noche en Vigo, frente al Celta, sólo tres puntos por debajo, dos pasos por detrás, a un palmo de distancia.

Sí, el Celta es justo lo que necesita el Madrid para saber quién es y en qué punto se encuentra. Es el púgil que toca y es el escenario preciso, lejos del Bernabéu, donde es fácil corregir en quince minutos las distracciones de la hora anterior, así ocurrió contra el Cádiz, no lo olvidemos. Y tampoco olvidemos que los triunfos conseguidos en Bilbao y en el Ruiz de Lopera, aunque de mérito, se decidieron a los puntos y frente a rivales heridos. En definitiva, que el poder de un equipo se demuestra en noches como la de hoy, o como la de hace cuatro meses, cuando el Celta venció en el Bernabéu y nos entregó su tarjeta de presentación: he vuelto.

Para afrontar ese asalto a Balaídos, López Caro apostará casi por los mismos hombres que derrotaron al Betis en el último partido de Copa, a excepción de Cassano y Helguera, que se quedarán en el banquillo, en beneficio de Guti y Woodgate, ambos recuperados de sus problemas físicos. Es decir, Baptista volverá a ser la punta de lanza aunque no se le recuerda el último gol.

La Bestia. Esta vez tendrá más urgencias de las habituales para marcar, ya que Ronaldo acecha a la vuelta de la esquina y da la impresión de que La Bestia será sacrificada cuando regrese El Fenómeno. Por cierto, ni Ronaldo ni Salgado ni Pablo García han entrado en la convocatoria aunque se han entrenado con el grupo desde el viernes, una decisión muy lógica, a mi entender, que evitará ansiedad en los titulares y en los suplentes. Estamos en año de Mundial e intuyo poca paciencia en algunos a la hora de aguardar turno en el banquillo.

El Celta espera la llegada del Madrid intentado digerir todavía una mala noticia: no jugará Baiano, algo más que el máximo goleador del equipo (7 goles), la espoleta. De hecho, sus goles han valido diez puntos. El brasileño, con un tobillo dañado, será reemplazado por Javi Guerrero, que está muy por debajo de las expectativas y de su rendimiento en el Racing. En 399 minutos disputados esta temporada, no ha conseguido todavía marcar. Eso explica que sólo haya sido una vez titular. Se trata, no obstante, de un buen delantero que se crió en la cantera del Madrid, y eso motiva. Sus goles serán más importantes que nunca: el Celta ha puntuado siempre que ha marcado. Núñez tiene idéntico origen, pero goza de suerte diferente. Quien fue canterano blanco y, ojo, campeón de Europa con el Liverpool, se está descubriendo esta temporada como un futbolista muy interesante.

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Oubiña. Seguramente el mismo interés que tendrá el joven Oubiña en demostrar que sus condiciones merecen más que un apunte en una libreta. Hasta el momento, eso es lo que ha hecho el Madrid con el joven talento vigués, consignarlo, que no es poco. Como Oubiña juega en el mismo puesto (pivote defensivo) que el incontenible Gravesen será una oportunidad para compararlos. Sin Baiano, Canobbio (cinco tantos esta campaña y doce la anterior) será el hombre más peligroso del Celta. De sólo 25 años, resulta extraño que los grandes no se agolpen a su puerta.

Celta y Madrid son, junto al Villarreal, los equipos con menos empates en la Liga (3). Y los gallegos jamás han repartido puntos en su estadio, donde han cosechado siete victorias y dos derrotas. El Celta tiene tres puntos más de los que sumaba a estas alturas en 2003, cuando alcanzó la Champions. Los mismos tres puntos que ahora le separan del Madrid, del entusiasmo, de la euforia.

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