Internacional | Copa de Africa

Kanu da el testigo a las jóvenes Águilas Verdes

Ambientazo en la grada.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Superó un problema de corazón que le pudo costar la vida, puso San Siro en pie en su primer gol con el Inter tras su reaparición, volvió loco a las defensas de la Premier con el Arsenal y está cerca de la retirada en el West Brom. Pero por suerte aún hay sitio para Nwanko Kanu, el jugador que mejor explota los espacios reducidos, el que sería capaz de regatear en un ladrillo.

Salió y en el primer balón que tocó hizo una cola de vaca a lo Romario. Luego se ofreció, arrancó, jugó para el equipo. Nigeria vive un evidente periodo de renovación, y esta Copa de África puede ser el final para más de un clásico. El gran Jay Jay Okocha uno, Garba Lawal otro, quizá Wilson Oruma y también Kanu. La victoria nigeriana ante Bulgaria en el primer partido del Mundial 94 fue la culminación del progreso de un fútbol que ha sabido evolucionar.

John Obi Mikel tiene el despliegue y el disparo de Sunday Oliseh como bien demostró anoche. Martins recuerda algunas cosas de Daniel Amokachi, su explosividad y su carrera. Incluso John Utaka deja detalles similares a los de Finidi George, sobre todo cuando juega cerca de la banda derecha. Y el central Enakarhire recuerda a Uche Okechuwku.

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Hay más talento joven como el hábil Obinna, el buen lateral zurdo Taiwo o el versátil Obodo. Pero no saldrá nadie como Nwakno Kanu, ni en Nigeria ni quizá en toda África. La primera gran generación del fútbol nigeriano se hizo adulta con aquella derrota ante Argentina en Estados Unidos 94, el día del positivo de Maradona y también de uno de los mejores partidos de los últimos tiempos.

Ya en el 98, Kanu encabezó la nueva generación. Ahora les llega el turno a Mikel, Obinna, Taiwo y compañía. De momento ya están clasificados. Y por el bien de todos, Kanu aun tiene minutos.

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