Copa del Rey | Real Madrid - Betis

Hay partido: el Madrid no se fía y el Betis no se rinde

Zidane jugará por Guti. Dani, Joaquín y Tardelli, tridente visitante

<b>LA RENTA DE CASSANO. </b>Antonio Cassano logró su primer gol en el partido de ida disputado en el Ruiz de Lopera. Esa es la ventaja local.
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Me viene a la memoria, que es caprichosa, una eliminatoria de cuartos de final de 1994 en la que el Betis, después de empatar a cero en su estadio, se desplazó hasta Barcelona como el que viaja para visitar la Sagrada Familia, sin mayores expectativas, o eso creíamos, porque aquel Betis que entonces jugaba en Segunda División sorprendió al Barcelona de Johan Cruyff con un gol de Juanito y se clasificó contra todo pronóstico para las semifinales.

Imagino que me ha venido ese partido a la cabeza porque el Betis se aproxima al encuentro de esta noche con el mismo sigilo, sin apenas hacer ruido, como si el partido fuera un trámite, el último sello de una sentencia que se dictó hace una semana. Vienen de turismo, he escuchado decir, como hace doce años.

Sin embargo, como en aquel antecedente, sólo un gol separa al Betis de la hazaña, y digo un gol y no dos porque es donde cifro la gesta, que es el empate y la prórroga, otra cosa sería la proeza, la epopeya. Los milagros también necesitan de su manual de instrucciones y supongo que Serra Ferrer habrá incidido en estos plazos, primero en el gol salvador y desde allí el acabose.

Hay otra cuestión que favorece al Betis, y creo que es la penúltima. No sería la primera vez que un equipo necesita tener una condena en el bolsillo para salir sin presiones al Bernabéu y firmar un gran partido. Hay quien encuentra en esas situaciones imposibles una liberación, un escenario inmejorable para el lucimiento que suele estar embellecido por la presunta desidia local.

Y por último, al Betis sólo le queda el Betis, su idiosincrasia, todo aquello que lo define como un equipo imprevisible, en constante rebeldía, capaz de lo mejor y de lo peor e incapaz de anunciarlo. El Betis de Joaquín y Dani, alma que además se encomienda al Gran Poder. Y el campeón de la Copa, eso que nadie lo olvide.

Con respecto a la ida, Serra introduce varios cambios. Algunos significativos. Contreras, por ejemplo, suplirá en la portería a Doblas, especialmente negado en la ida. Fernando reemplazará a Capi en la mediapunta y Castellini a Luis Fernández en el lateral izquierdo. Como se ve, no se puede decir en ningún caso que el Betis salga con el equipo suplente ni que dé la eliminatoria por perdida.

Los números. La estadística está prohibida para todo verdiblanco que quiera motivarse: el Betis no ha ganado fuera de casa en la presente Liga (nueve salidas) y en toda su historia sólo ha vencido cinco veces en feudo madridista, la última en la temporada 98-99 (0-1, gol de Finidi y cantada de Illgner).

Por lo que se refiere al Madrid, que suma cuatro victorias consecutivas y está invicto en Copa, el gran peligro está ya señalado, la excesiva confianza, la siesta, la distracción, pensar que está todo hecho y verse envuelto, de pronto, en un ambiente frío e inesperado, tal vez un gol en contra y los viejos fantasmas revoloteando como murciélagos, vampiros más bien. Quizá para espantar ese posible maleficio, el entrenador, como es su norma en el torneo y como hizo ante el Athletic, ha vuelto a concentrar a la plantilla a pesar de lo franco del resultado.

López Caro alineará esta noche casi al mismo equipo que logró la victoria en el Ruiz de Lopera, con la única diferencia de Zidane, que entrará por Guti, con un esguince de tobillo. Esa incorporación, no obstante, no modifica el sistema, otra cosa será su funcionamiento. Lo olvidaba: también es novedad Casillas, que ya jugó 70 minutos en Sevilla por lesión de Diego López. Al técnico le ha parecido excesivo dar una oportunidad a Cobeño, el nuevo suplente. Sergio Ramos, que ayer se entrenó con molestias en un muslo, será titular, igual que Soldado, que goza de una nueva oportunidad.

Expectación. Cassano, que se esperaba que pudiera estrenarse en el once, tendrá que esperar a la segunda mitad, o eso se desprende de las declaraciones de López Caro, que no le pasa una al italiano, y hace bien. Por lo demás, y sin tener en cuenta lo más o menos simpático del personaje, roza lo increíble que 20 días después de su presentación, el último fichaje no esté todavía en condiciones físicas adecuadas sin haber sufrido lesión alguna.

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