La euforia del Madrid se encuentra con el campeón
Zidane y Beckham, en el banquillo. Primer miura para Tardelli.

Sin apenas respiro, vuelve la Copa. Y se agradece, porque de otro modo las semanas se hacen largas, llenas de conjeturas, de redobles eternos. Y apetece confirmar mejorías, extraer conclusiones, comprobar el rendimiento de los que no son habituales y deberían jugar con cascabeles, para hacer ruido. Apetece el partido porque el fútbol en miércoles tiene algo de fiesta inesperada, como salir a cenar fuera entre semana, y el Betis-Real Madrid es un magnífico restaurante, al aire libre, y en Sevilla.
Aunque en Liga están separados por 14 puntos que son doce puestos, ambos equipos llegan al partido con el sabor de la victoria en los labios (Atlético y Sevilla fueron las víctimas) y ambos entienden la Copa como un refugio, o como un atajo (con precipicios, eso sí), el camino más corto para salvar la temporada si no te despeñas. Y a quien crea que el Madrid tiene más argumentos para soñar con el título le recuerdo que el Betis es el actual campeón del torneo, y eso es un grado.
En el Betis, Joaquín pasará hoy la prueba definitiva que confirme o no su presencia en el partido. No obstante, descartada la rotura fibrilar, parece seguro que jugará. No lo hizo en Liga por sanción y sus compañeros le echaron muchísimo en falta, porque Joaquín, quizá no sea el buque insignia, pero es el bote salvavidas. En aquel encuentro, también disputado en el Ruiz de Lopera, el Madrid venció con goles de Robinho y Mejía.
Pendiente de su futbolista más importante, Serra planea rotaciones y es muy probable que haga titular al explosivo Dani, del que sólo recordamos goles y fracturas. Por detrás de él, completarán el ataque Joaquín, Edu y Tardelli, caudaloso Guadiana de talento.
Tardelli, incorporado en el mercado de invierno con fama de genio arisco (tipo Cassano, pero más canijo), se ha convertido en esperanza de muchos béticos, que sienten al chico (21 años) como un estupendo revulsivo. Y lo será si controla sus peores impulsos y mantiene el nivel goleador que exhibió en el Sao Paulo, donde logró 21 tantos en 2004. Tipos de esa efervescencia no suelen dejar pasar oportunidades tan grandes como la que se le presentará esta noche. Robert, el otro brasileño que trajeron los Reyes, parece que esperará turno en el banquillo.
Tocados.
En cualquier caso, no conviene olvidar que el Betis es un equipo herido desde que chocó con el Chelsea en la Champions. De aquella colisión se llevó una gloriosa victoria en casa (gol de Dani), pero allí se dejó a Oliveira, el delantero que ahora sabemos que sostenía al equipo.
Capi, que fue un gran centrocampista hace no mucho y que no ha conseguido recuperarse de una operación de cadera, estará a los mandos del timón en compañía de Arzu. Su labor será vital. Dicen los béticos que es en el medio campo donde comienza a descomponerse el equipo.
En el Madrid también habrá cambios. Rotaciones y desplazamientos. Además de Roberto Carlos, que no entró en la convocatoria, descansarán Zidane y Beckham, que podrían tener minutos en la segunda parte.
Pero la verdadera novedad es táctica. La alineación de Gravesen y Helguera en el centro del campo inclinará a Guti a la izquierda y recolocará a Robinho en la derecha. Baptista regresa a la media punta, zona que nunca debió abandonar, y Soldado será la punta de lanza, vértice del que sólo le debería apartar Ronaldo. Y lo mismo piensan en este último apartado los chavales del Castilla, que el pasado viernes, en el aperitivo al que les invitó López Caro, le pidieron oportunidades para su compañero: como no se las des tú, no se las dará nadie. La frase no es textual, pero es aproximada.
Por lo que se refiere al movimiento de fichas descrito, afila el ataque y blinda el centro del campo, pero tal vez a riesgo de alejar excesivamente a Guti del centro de operaciones. Y sólo él sabe para que sirve cada botón, como se ha encargado de demostrar.
Posible debut.
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Como es habitual en Copa, Diego López será el relevo de Casillas y Raúl Bravo el de Roberto Carlos. Y como ocurrió contra el Sevilla, Cassano volverá a ocupar un asiento del banquillo, aunque es difícil que esta vez no tenga algunos minutos, porque parece más fino y porque no da la impresión de ser un muchacho muy paciente. Por lo demás, el Madrid llega a Sevilla en estado de euforia contenida y avalado por los ocho goles en los últimos dos partidos.
Pitará González Vázquez, que es árbitro que se suele hacer notar y se espera que se llene el Ruiz de Lopera, quizá porque la propuesta es irrechazable, partido en miércoles, quizá fiesta inesperada.



