"El Madrid no debería perder a López Caro"
Míchel cabalga al frente del Rayo al final de la primera vuelta en Segunda B. Está catando en sus carnes aquello de que no es lo mismo predicar que dar trigo.

El domingo le ganaron ustedes a la Unión Deportiva Las Palmas por 2-0. No hace tanto, ése fue un partido de Primera.
Sí, la mitad larga de los clubes que militan en Segunda B ahora estuvieron alguna vez en categorías superiores. ¡Anda que no viví yo batallas con la Unión Deportiva!
¿Vale para algo la Segunda B?
No, para nada. Es un pozo de frustraciones. Es la única categoría en el mundo en que ni siendo campeón asciendes. Se ingenió como categoría nodriza, para la gente joven, y cada año es más residual: ¡a nosotros nos acusan de querer jugar al fútbol! Pero yo no me rindo.
Quizá le valdría esta fórmula: 16 equipos en Primera División, dos grupos de 20 en Segunda y el resto, Tercera División.
Perfectamente.
Gracias.
Vivimos entre otras barbaridades una lucha de intereses geográficos que supone, por ejemplo, que de los canarios asciende siempre uno, pues juegan el playoff entre ellos. Si ahora acabara la competición en nuestro grupo descenderían tres equipos madrileños y si el campeón fuera el Rayo Vallecano, vamos a desear, debería jugar unas eliminatorias tremendas para ascender de categoría. De los cuatro campeones del curso pasado sólo lo logró el Real Madrid B. El despelote continúa en situaciones como que un árbitro creyó que el Sanse-Alcorcón se jugaba a las cinco de la tarde y no a las doce del mediodía, como estaba anunciado, o que el promedio de juego por partido no supera los 19 minutos... Es un escándalo.
¿Y a usted, qué le aporta como entrenador?
En eso no hay grandes diferencias pues nuestro trabajo tiene siempre dos partes: la tarea propia del oficio y los resultados... y acostumbran a tener poco que ver. En el Rayo reafirmo que lo más importante en el fútbol son los futbolistas. También aprendo que me queda mucho por aprender y que la idea de lo que uno quiere hacer en el fútbol está reñida con lo que quiere la mayoría.
¿Nota que va contra corriente?
Sí, pero hay otros que sienten lo mismo. Aquí está pasando que la gente busca jugar de la misma manera como coartada para decir que así juega todo el mundo y esto es lo que tengo y lo que hay. Yo no juego a eso.
Usted no necesita defender un contrato que le permita llegar a fin de mes, luego está obligado a luchar por el cambio.
Bueno, ya le digo que el Rayo está bajo sospecha porque pretende jugar al fútbol en Segunda B. Y sobre mi situación personal, está claro que no me siento en un banquillo para traicionar mis ideas; iré con ellas siempre, y si un día no tengo quién las comparta, pues me iré a casa.
¿En Segunda B hay calidad? ¿Si la hay, cuánta?
Los hay con calidad y si no salen a flote es por falta de mentalidad: el ambiente en la categoría es funcionarial, hay gente con 26 y 27 años que han estado en siete u ocho equipos. Mire, los que estamos en Segunda B es por algo; clubes, jugadores, entrenadores...
¿Qué entrenador de esa categoría recomendaría?
Visnjic lo está haciendo muy bien en Las Palmas, como Alberto Argibay en el Pontevedra, por hablarle de dos de mi grupo.
¿Y lo de la presión?
¡Ah no, de eso nada, de presión, ninguna! A mis jugadores les repito continuamente que salgan al campo a divertirse, pues si salen a empeñarse y meter la cabeza en el agujero les saldrá mal. Aquí llega también la historia esa de ganar o jugar bien... cuando ganan los que juegan bien. Y eso está demostrado.
Usted rechazó el año pasado la oferta del Getafe para dirigirle en Primera. Sí la aceptó Quique Flores... y ya ve. ¿Piensa que se equivocó?
No, pienso que acertó el Getafe.
¡Caramba!
Las circunstancias de Quique no eran las mías. Él aceptó el reto y me encantó que triunfara por él y porque demuestra que un entrenador español vale para un recién ascendido y para un histórico en una situación complicada como era la del Valencia el pasado verano. ¡Ya ven de todo lo que es capaz un técnico español sin experiencia!
La eterna cuestión de que el extranjero parece que sabe más.
Sí, parece que ellos pueden hacer grandes cosas y nosotros, no. Le pregunto yo ahora: ¿Se imagina usted un Frank Rijkaard español en el Real Madrid?
En plan apuesta de inicio de temporada, difícilmente lo imagino.
El primer trabajo de Rijkaard fue el de seleccionador de su país, Holanda nada menos, para la Eurocopa. ¿Se imagina usted a Quique Flores dejando el fútbol en el Zaragoza, como sucedió, y agarrando la Selección española?
¡Noooorrrr!
Pues alguno debe ser el primero.
¿Y López Caro?
Todo lo que sea apoyar a un español... Pero desde la confianza, no para tapar agujeros. López Caro es un entrenador magnífico que el Madrid no debería dejar escapar jamás. Es un grandísimo formador de futbolistas con conocimientos, carácter, educación competitiva, que hoy puede llevar al primer equipo y mañana el juvenil A.
¿Y lo de Benito Floro como director deportivo?
La cuestión es que le dejen trabajar. ¿Para qué fueron a buscar a Arrigo Sacchi a Parma si el día que se fue dijo que no había podido desarrollar el trabajo que tenía pensado? Por eso no me atrevo a emitir un juicio sobre el tiempo que pasó en el club. Él se fue; en cambio hay otros que no se van ni con agua caliente.
Usted pudo estar en ese cargo o parecido. Su interlocutor fue Emilio Butragueño. ¿Le falló?
No, él apoyó la opción de Ramón Martínez, con el que ha trabajado mucho tiempo. Le entendí perfectamente.
¿Y fue buena o mala para el Madrid aquella elección?
El Madrid no debe depender de una persona sino de una estructura deportiva. ¡A ver si se la dejan construir a Benito Floro!
¿El Barça está lejos o lejísimos del Madrid?
La sensación es que un equipo desprende continuidad y el otro, un vaivén tras otro. Y no es sólo en la clasificación, donde lo realista es decir que el Barça está ahora mismo muy lejos. Si la cuestión es saber mi opinión de cómo pueden recortarse las distancias, está claro que soy un optimista moderado si dejan trabajar a Floro. En el Madrid no hay ahora una base sólida, la estructura de que le hablaba. Entonces se plantean cuestiones como quién decide los fichajes, quién trae los entrenadores o por qué la cantera no da jugadores con continuidad. Yo soy respetuoso con el trabajo de la gente, pero si voy a un sitio a firmar el trabajo que hace otro, me engaño yo, se engaña el otro y el club, que es lo peor. Floro tiene ideas interesantes, como las tenía Sacchi. ¡Déjenlo trabajar!
¿Cree que todo esto se empieza a embolicar cuando se marchan Makelele y Vicente del Bosque?
Mire, es posible que Vicente, tras unos años de trabajo intachable, fuera bueno que dejara su puesto a otro, pero siguiendo en el club, como mánager general.
Después de ganar la Novena en Glasgow, se refiere.
Exacto. Pero ni se acertó en el relevo ni, insisto, fue acertado que Vicente dejara el Madrid. Luego está lo de Makelele, otra arista del problema, pero sólo eso: si la continuidad de la grandeza del Madrid está en que Makelele siga o se vaya, estamos equivocando el discurso.
Ya.
El Madrid perdió el tino y cuando pasa eso no es fácil tomar decisiones pues se toman bajo presión por los malos resultados y es más fácil equivocarte. Si se va Makelele y traes a Xabi Alonso la cosa cambia.
Sergio Ramos sí parece el Pirri que viene.
Lo esperamos así, pero ni Pirri ni Hierro se formaron en un año. Sergio tiene 19 y debe seguir aprendiendo. No se le puede presentar como el salvador de la patria y depender de él, como ha sucedido con Casillas y Ronaldo. Dejémosle como lo que es: un excelente jugador para el futuro.
¿A que Julio Baptista es excelente?
Excelente, en efecto. Pero no ha encontrado su acomodo en el Madrid. Sentar a Baptista es como sentar a Zidane, ¡Es un indiscutible que ha sido relegado a funciones que no son las suyas! En Bilbao jugó en tres posiciones: de mediapunta, de centrocampista y de delantero centro. ¡Ni que fuera Di Stéfano!
Como diría Hugo Sánchez llegados a este punto: Míchel, seguiremos platicando.
Como yo le diría a él: "¡Ojalá hubiera muchos jugadores como tú, que metías todo lo que te caía!".
¿Hugo Sánchez sería galáctico o no?
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Sideral sería.
Pues eso.



