El Cádiz incendia Nervión
Un incapaz Sevilla firma el primer fracaso del año

El Sevilla hizo el ridículo en la ida y ayer descubrió sus peligrosas vergüenzas. El Cádiz desperdició la posibilidad de sentenciar la eliminatoria en Carranza, pero en el Sánchez Pizjuán ofreció una lección de orgullo. Los gaditanos incendiaron Nervión, firmaron un histórico pase a cuartos e impulsaron a los sevillistas a firmar el primer gran fracaso de la temporada. Petardazo gordísimo de los sevillanos.
Lo dijo Rafael El Gallo: "Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible". Desde el pasado verano, este Sevilla millonario evidenció unas enormes carencias en su juego. La flauta ha estado sonando en momentos oportunos, pero ayer se apagó. El club ha invertido más de 13 millones de euros en delanteros y ayer fue incapaz de ganarle a un modestísimo Cádiz. Lo que sucedió en Nervión anoche se veía venir desde lejos, aunque los vendedores de humo siguieran tapando las carencias huyendo hacia adelante.
Víctor Espárrago le asestó un golpe mortal a Juande Ramos, uno de los principales responsables del desastre. Espárrago ha sido capaz de exprimir al máximo a un equipo humilde que pelea como un campeón. En la ida estuvo torpe, pero ayer le sobró inteligencia. El Cádiz se movió como un bloque programado con destreza. No se desarmó en ningún momento y anuló las escasas ideas ofensivas de su rival. A ver, una pregunta para Juande: Si calificó el partido como una final, ¿por qué diablos dejó en el banco a los dos pivotes titulares: Maresca y Martí? En sólo unos meses, el Sevilla ha perdido ese carácter ganador de las últimas temporadas. Para empezar, ya no podrá superar lo que hizo en Copa en las últimas temporadas.
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El Cádiz suma y sigue. Espárrago apostó por los que ahora son los llamados suplentes y la jugada le salió perfecta. Raúl López secó al debilitado Navas. De Quintana y De la Cuesta destrozaron todos los pelotazos del contrario. Fleurquin paró el partido cada vez que quiso. Sesma intentó alargar al equipo y Pavoni y Oli se mataron a correr. Con el resultado a favor, explotaron al máximo su inteligente planteamiento. Pese a jugar encerrado, el Sevilla fue incapaz de llegar con peligro. Un tiro de Martí al larguero fue el único acercamiento envenenado. Luis Fabiano, muy picado, se marcó un par de destellitos al principio. Nada más.
Todo se quedó en simples amagos. A principios de temporada, el Sevilla anunció que Juande traería un fútbol vistoso. El pelotazo volvió a ser el único recurso y los lanzamientos de falta, una calamidad. El Cádiz alarga su año mágico y sueña con reventar Carranza en la próxima eliminatoria copera. Y el Sevilla.., ya lo dijo ayer Juande: "Hay que pensar en el próximo partido". La excusa de un perdedor.



