Murió don Manuel
Meler fue presidente de 1970 a 1982 . Bajo su mandato se rozó una Liga Abanderó una época dorada. Nadie duró tanto en el cargo. Creó el Ciutat de BCN, la Agrupación de Veteranos y una tribuna de Sarrià.


Ayer falleció Manuel Meler, quien para el españolismo fue, es y será siempre don Manuel. El que fuera presidente del Espanyol entre 1970 y 1982 tenía en la actualidad 82 años. Su defunción se produjo a las seis de la mañana del lunes debido a una parada cardiorrespiratoria mientras descansaba en su casa.
Manuel Meler Urchaga nació en Borja (Zaragoza) el 16 de febrero de 1922, aunque se consideraba un gran barcelonés. Nada más acceder a la presidencia del club en 1970, con un equipo recién ascendido a Primera que atravesaba una grave crisis económica, empezó a cosechar éxitos con el fútbol base.
Pero su presidencia se recuerda mucho más por la temporada 1972-73, en la que el Espanyol estuvo a punto de proclamarse campeón de Liga. De hecho, el conjunto entrenado entonces por José Emilio Santamaría salió líder del Camp Nou después de derrotar al Barça y provocar una explosión de júbilo en Canaletes.
Meler, además, creó en la campaña 1974-75 el trofeo Nostra Catalunya, que aunaba a diversos equipos catalanes, poco antes de que él mismo fuera el artífice del Ciutat de Barcelona, que aún se disputa en la actualidad.
Ese mismo año se celebró el 75º aniversario de la entidad, bajo el lema El Espanyol, un club català de futbol. Esa celebración dejó para el recuerdo su imagen bailando una sardana en el césped de Sarrià.
Su reelección en 1977, que a la postre le haría convertirse en el presidente que más años ha ocupado este cargo en el Espanyol, no fue discutida por nadie. Poco antes había instituido la Agrupación de Veteranos, hoy vigente. Y había ordenado la construcción de la nueva tribuna de lateral en Sarrià, un hito en aquellos tiempos de zozobra financiera.
En el tramo último de su mandato, Meler convirtió en una tónica habitual los viajes a Sudamérica y Asia, que reportaron bastante dinero a las arcas de la entidad. Y, meses antes de dejar la presidencia (no se presentó a las elecciones por problemas de salud), fichó a John Lauridsen, uno de los mejores de la historia.
Laureado.
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En los últimos tiempos ostentaba cargos honoríficos: socio de Honor, socio de Mérito y socio de Oro, así como presidente del Senado y presidente de Honor de la Agrupación de Veteranos.
Vinculado al club desde los años 30, cuando jugó en la peña Saprissa, también fue presidente de Tabacos de Filipinas y cónsul general de Indonesia en Barcelona. Descanse en paz, don Manuel.



