El líder estuvo intratable
El Xerez barrió a un Nástic gafado en su estadio

Un poquito de Xerez fue bastante para dejar al descubierto las vergüenzas del Gimnàstic de Tarragona, que sigue sin ganar en casa desde el mes de octubre del año pasado. El líder de Segunda se paseó por el Nou Estadi. No dio un recital de fútbol, pero sí de efectividad. Llegó lo justo e hizo tres goles. El partido tampoco requería mucho más.
La cosa ya no empezó demasiado bien por dos motivos. En primer lugar, por la meteorología. El duelo empezó con una lluvia finita y terminó como un diluvio universal. Dos: Irurzun, que iba a ser titular, se cayó de la lista a última hora por una gastroenteritis. Ekpoki fue el jugador elegido por Luis César para suplir al futbolista navarro. Si al Nàstic ya le falta gol en circunstancias normales, la cosa se agrava con el máximo goleador fuera por problemas de vientre.
A pesar de todo eso, el Nàstic salió bien. Con fuerza. Ekpoki tuvo el primer gol en el minuto dos, pero su disparo se marchó al palo, tras una bonita jugada personal del nigeriano. Más tarde, el árbitro anuló bien un gol a los tarraconenses por una falta previa sobre Rouget. Y es a partir de ahí cuando desapareció el Nàstic sin dejar rastro.
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Si el Xerez no ha salido hasta estas alturas de la crónica es porque, sencillamente, no estuvo en el campo durante el primer cuarto de hora. Pero Mendoza se inventó un libre directo que, ayudado por el viento, hizo una parábola que se coló por la escuadra derecha. Eso desmontó al Nàstic hasta tal punto que regaló el segundo gol visitante. Jaio se hizo un lío y Pedro Ríos, que por algo es uno de los máximos goleadores del equipo jerezano, lo aprovechó.
La segunda parte fue un calco de los encuentros que el Nàstic ha disputado en su estadio hasta la fecha. Más corazón que cabeza y acabó recibiendo un gol más. En esta ocasión, y ya se demoraba en exceso, de Geijo. Total, lo que todo el mundo sabe: el Xerez huele a Primera.



