Despedida del mejor año: el del Centenario
Los sevillistas han dicho adiós a un año cargado de sentimientos. Quizá faltó dar un paso adelante en el aspecto plenamente deportivo. Sin embargo, la mezcla de sentimientos vividos y la sensación de ver a un club consolidado levanta buenas expectativas para el año 2006.

Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión. Su madre fue Sevilla y le prestó su nombre...", así comienza el nuevo himno de los sevillistas, uno de los grandes aciertos creados en Nervión en el año que acabamos de despedir. 2005 se marchó dejando un perfume Centenario inolvidable. Decenas de actos se sucedieron para el disfrute de los sevillistas, aunque uno de ellos destacó fundamentalmente: el partido contra la todopoderosa selección brasileña. Pero el gran legado del Centenario ha sido, sin duda alguna, el himno del Arrebato y la genial idea de repartir más de 30.000 banderas entre los socios. En el plano social, los puntos adquiridos son muy positivos. Nadie puede regatearle al Consejo la inyección de ilusión que le ha metido a la gente. La respuesta ha sido clara: más de 36.000 socios, batiendo récords históricos. Deportivamente, la nota cosechada fue alta. Después de muchos años, el equipo regresó a Europa con dignidad. Fue un bonito logro, que quedó algo empañado por el hecho de haber dejado escapar la Champions.
Noticias relacionadas
El Ramón Sánchez Pizjuán y su color especial
Muchas son las imágenes que quedarán de 2005, pero la más llamativa podría ser el espectacular colorido que el Sánchez Pizjuán ha lucido en varios encuentros. Habría que darle una mención especial al autor de la idea de repartir entre el sevillismo las banderas del Centenario. Gracias a ello, el Pizjuán se convirtió, en varias ocasiones, en una marea roja impresionante. Una ola centenaria y roja que se apoderó del escenario más querido por los sevillistas. Un gran acierto.Por lo que respecta al futuro, el presidente hispalense, José María Del Nido ha anunciado a bombo y platillo que la deuda ha sido eliminada gracias a la venta de Sergio Ramos y Julio Baptista al Real Madrid y que la entidad hará un esfuerzo económico importante, en la próxima temporada, para reforzar la plantilla. Lo conseguido es elogiable, pero el club tiene una deuda con sus aficionados: un título que refrende el crecimiento que el club del barrio de Nervión ha experimentado en los últimos años.



