Los veteranos apuestan por 'La Ciudad Di Stéfano'
"Todo lo que hagan por Alfredo es poco", afirmó Zoco.


En la Asociación de Veteranos del Real Madrid ayer fue un día especial. Todos estaban pendientes de Alfredo Di Stéfano. Zoco y Santamaría esperaban impacientes, Pachín fue a la cárcel de Alcalá Meco pero estaba pendiente de todas las noticias que llegaban desde Valencia. Gento esperaba en Santander la llamada de alguno de sus compañeros. La tertulia fue la de todos los días y el tema central fue su amigo, que en ese momento estaba siendo sometido a una delicadísima operación. Ante todo son optimistas y esperan que Alfredo vuelva pronto a la Asociación de la que él fue su principal promotor.
Todos quieren que la nueva Ciudad del Madridismo se llame Alfredo Di Stéfano o bien que dentro de la gigantesca instalación haya un sitio que haga justicia a su nombre. "Todo lo que hagan por él es poco", dice Gento. "A mí me gustaría mucho", cuenta Zoco. Y Pachín hace otra sugerencia: "Lo ideal sería poner nombre a los sectores del Bernabéu y uno de ellos sería el de Di Stéfano". Saben que La Saeta encarna el verdadero espíritu del madridismo y que tendría que ser él, cuando supere esta situación, quien inaugure el nuevo nombre del centro deportivo.
Hablar de la vida deportiva de Alfredo Di Stéfano es contar mil anécdotas a lo largo de sus 79 años de vida. Zoco recuerda la primera bronca que le echó: "Estábamos en Glasgow y jugábamos un partido amistoso contra el Celtic. Era mi primer año y fue en agosto. Cogí un balón y se lo pasé rápidamente a un jugador de medias blancas. Resultó que era un recogepelotas y perdimos la pelota. Alfredo se acercó y me dijo: 'Ché pibe, quítate las legañas de una vez". Santamaría recuerda otra anécdota que le pasó en Burdeos: "Teníamos que disputar un partido amistoso por el que nos pagaban dinero. Él no viajó porque tenía unas molestias y Saporta tenía cierto disgusto. Estábamos paseando por la ciudad y le dije: 'Tranquilo, que Alfredo agarra el avión y juega'. No me equivoqué, cogió un avión y en vez de jugar diez minutos por las molestias que tenía, aguantó los 90 minutos".
Un ganador.
Amancio ha sido en los últimos tiempos su compañero de viaje en los partidos del Madrid. Con él jugaba a las cartas, al chinchón o a la escoba, y el caso es que La Saeta ganaba casi siempre. "Es un culón, liga mucho y cuando va palmando retiene la jugada. Es un experto, él ha jugado durante toda la vida con su esposa. Es imposible ganarle y, a veces, me dejaba para que no me desesperara y siguiera jugando con él". Gento, que está ahora en Santander, espera ver a Di Stéfano recuperado y no en una cama de hospital ("Saldrá hecho un mozo"). Ayer recordaba para AS alguno de sus partidos: "Un día, en un encuentro no hacía más que muecas. Yo no sabía a qué se refería. Al final del encuentro pensé que la bronca iba a ser de órdago, pero no. Sólo me dijo que estaba asfixiado y que quería que corriera yo, que él no podía más".
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En Valencia recuerdan su etapa como entrenador como una de las más exitosas. Aún sigue de boca en boca aquel día que siendo técnico del equipo ché le criticaban el mal juego del equipo. Ni corto ni perezoso en una conferencia de prensa dijo: "Quién quiera ver espectáculo que vaya a ver al bombero torero".
Ahora en la sala de la Asociación de Veteranos se echa de menos los comentarios y las historias de Don Alfredo. Cada día hacía piña con los suyos: Pachín, Zoco, Santamaría, Amancio, Macua, Pantaleón, Vicente Miera y otros muchos Tomaban el aperitivo, él era de cervecita con limón o sin alcohol, últimamente se conformaba con un vaso de agua y un café por cuidarse un poco más. El día que vuelva habrá fiesta, aperitivo y tertulia.



