"Para Jesús, su familia y el Atlético lo eran todo: luchó, sufrió y disfrutó por este club"


Usted siempre se mantuvo en un segundo plano pero se suele decir que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer...
Le echo mucho de menos. Fueron 45 años de matrimonio y para él su familia y el Atlético lo eran todo. Fue un excelente padre y mejor marido. Él nunca hacía nada sin los suyos. Siempre me decía: "María Angeles, coge a los niños que se vienen con nosotros".
El Atlético fue su gran pasión...
Jesús tenía un corazón enorme y sufría por sus socios. El Atlético estaba por encima de todo. Estoy agradecida a los dos clubes, Atlético y Real, por este homenaje. Luchó, sufrió y disfrutó por su Atleti.
Creo que el Atlético le debía un homenaje como éste porque aún equivocándose siempre luchó por poner al club en lo más alto...
Es que fue así. A mí me hizo forofa del Atlético. Nos íbamos a una montería, pasaban los bichos por delante y él estaba con la radio pendiente de lo que hacía o dejaba de hacer su equipo. Para ir al cine o para ir a cenar había que esperar a que terminara el balón. Todo por sus socios. Me decía: "María Angeles qué van a decir los aficionados, qué van a pensar".
Los que le conocimos más de cerca supimos que era una persona que siempre ayudaba a la gente...
Él era así. No pasaba inadvertido para nadie. De una forma u otra, le querías o le odiabas. Pero no dejaba indiferente a nadie. Hablaba mucho, era muy visceral, pero tenía un corazón muy grande. Eso lo saben muy bien los que más le trataron.
Usted sigue yendo al Vicente Calderón a ver los partidos del Atlético. Sinceramente creo que es el mejor legado y reconocimiento que le podía hacer a su marido...
La verdad es que lo he pasado muy mal sin él, sobre todo en los primeros partidos. Se pasa mal, porque ves el sitio donde él se sentaba y lo que él ha significado para este club. Pero hay que superarse, no queda más remedio.
Más que nada porque esa familia a la que él tanto quería la necesita...
Es duro y difícil vivir en soledad. Gracias a Dios tengo cuatro hijos que no me dejan ni un momento y que siempre están pendientes de mí. Tengo siete nietos y por todos ellos merece la pena seguir adelante.
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Casi veinte años al frente del Atlético dieron para muchas cosas...
El Atlético fue su vida. Más de una vez me dijo que si se moría quería llevarse la bandera del Atlético a su lado. Él era buena gente y lo llenaba todo. Vuelvo a dar las gracias a todos los que participan en este homenaje a Jesús. Será un momento muy emocionante.



