La tercera predicción de Quique
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A Quique los turrones le van a saber muy dulces y de forma merecida, a pesar de que algunos pensaran que no llegaría a degustarlos bajo la luna de Valencia. Tiene arrestos a la hora de emprender proyectos. Su etapa en Getafe fue un éxito y hace falta valor, como dice la canción, para aceptar el reto del club de Mestalla sin que te entre el tembleque. Ese banquillo quema, abrasa desde la marcha de Benítez, que dejó el listón más alto de lo que nadie podía haberse imaginado nunca. Pero Quique llega ileso a las navidades.
No es que el técnico sea el hombre de hielo y no le afecte la presión. Ya tuvo una salida de pata de banco en Getafe cargando contra el árbitro por el único hurto de la temporada. Normal para un entrenador casi novato que parece que toma nota y se va serenando. A ello le ayudan los excelentes resultados. Algo que le anima, también, a ejercer de atrevido vidente y, todo hay que decirlo, con mucho tino. Predijo la conquista del Bernabéu y le sacó los colores a los blancos. Luego, auguró la velocidad de crucero para el parón liguero y así ha sido. Cuenta sus predicciones por aciertos y ahora le pone una vela negra al Barça, que debe tomar nota de la advertencia.



