"Me comeré el turrón y ahora voy a por las torrijas"
Caparrós vive sus primeras navidades en el banquillo del Depor y su balance no puede ser más positivo. Firmó por un año y en dos meses ha renovado hasta 2008. A pesar de todo, es cauto y sólo aspira a comerse "las torrijas".


¿Qué mensaje navideño manda el técnico del Deportivo a todos sus seguidores en el año de la resurrección del equipo y sólo unos días antes de que empiece el Centenario?
Quiero felicitar al deportivismo y a toda la gente en general para que pasen unas buenas fiestas, que tengamos un año lleno de alegrías. Que logremos lo que nos hemos propuesto a nivel personal y deportivo, pero sobre todo que haya salud y mucha paz.
Lleva unos meses en A Coruña en el banco del Depor, pero ¿con qué se queda de este 2005?
Ha sido un año del que estamos contentos, pero nada más. Sería un error el pensar más allá del presente. Estamos con una gran predisposición al trabajo, enganchados al club y a la afición. Entre todos, tenemos que conseguir cosas bonitas en el nuevo año.
Y ahora que sale a relucir el 2006. ¿Qué espera o qué pide para este próximo ejercicio?
Sobre todo, tanto en lo deportivo como en lo personal, que no haya desgracias para los futbolistas con las lesiones. El mayor problema para un profesional es lesionarse. Si estamos todos juntos y podemos trabajar todos, me conformo. Sólo pido eso.
Es un tópico en estas fechas, pero por lo menos usted sí podrá comerse el turrón en el Depor...
Los contratos están ahí, pero la renovación se gana día a día. No vale pensar en otra cosa que no sea el trabajo diario, ahí es donde tengo que ganarme la credibilidad. Ésa es mi filosofía. El que me conoce sabe que no me relajo nunca y que sólo pienso en trabajar. Este año gracias a Dios me voy a comer los polvorones y voy a intentar también comerme las torrijas.
El último tropiezo ha sido un frenazo, pero el mes de diciembre ha sido clarificador y el Deportivo está arriba. ¿Cree que se ha definido la clasificación?
Sí, pero hay tanta igualdad que lo mismo puedes quedar tercero que noveno. Depende de las rachas de cada uno. Sólo hay tres o cuatro puntos de diferencia. A pesar del último tropiezo en casa, estamos en el camino idóneo. No hay que cambiar las cosas, porque el grupo está cada vez más unido. Hay una afición que está a muerte con los futbolistas y nada nos puede desequilibrar, ni distraer en estos momentos. Si seguimos en esta línea, hay que ser optimistas de cara a lo que pueda ocurrir en un futuro próximo.
El único lamento llega por el último partido. ¿Cómo encajaron sus hombres el resultado?
Nos hemos ido de vacaciones con rabia, eso es innegable. Ya ha pasado un poco el partido y se puede ver con una perspectiva, pero creo que todavía no estamos lo suficientemente fríos como para valorar en justa medida lo que hemos hecho. Fue un palo muy grande esa derrota, pero hay que sobreponerse a estas cosas y seguir adelante.
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¿Le queda alguna pena de ese último partido?
Sí, creo que después de la expulsión teníamos que haber tenido más paciencia, jugar aprovechando más los espacios, pero ahora hay que mirar hacia adelante.



