Gorka y nueve más frenan la escalada del Deportivo
El Espanyol ganó el partido cuando se quedó con diez


Un Espanyol en situación agónica llegó a Riazor como víctima propiciatoria de un Depor en racha. Se intuía que la resaca eufórica del 0-3 de Balaídos podía pasar factura, y lo hizo. Y eso que Lotina diseñó el partido con un claro objetivo: anular a Valerón con el trivote Fredson, Ito y Costa, cerrarse y esperar un milagro. La jugada le duró quince minutos, lo que tardaron Duscher y Sergio en sacar sus galones y arrimar el balón a las bandas y encontrar a Valerón. Pero el Espanyol salió vivó. La expulsión de Moisés pegó todavía más al Espanyol a su área e incomodó al Depor, que se atasca cuando le toca llevar la iniciativa.
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A la contra.
Con diez, Lotina ni se ruborizó cuando sacó del campo a De la Peña, la única vía de comunicación con Tamudo. Gorka había salvado a su equipo hasta entonces, y justo cuando la manzana espanyolista parecía madura y a punto de caer, Fredson, con una volea fantástica, y Armando Sá llevaron la perplejidad a un Riazor que ya veía a su equipo en Champions estas Navidades. El Deportivo apuró, encimó y Tristán recortó distancias, pero la moral del Espanyol era ya inquebrantable. Lotina hizo un planteamiento asustadizo, y unos cambios más conservadores todavía. Dos goles, tres puntos. Fútbol.



