Rollo macabeo en la noche de Montjuïc
Pochettino resolvió una meleé en el 83'

Un gol de Pochettino a los 83 minutos resolvió el partido Espanyol-Maccabi Petah-Tiqva que fue un homenaje al visitante hebreo: un rollo macabeo por todo lo alto. Tanto que los 5.000 héroes pericos que desafiaron la muy fría noche y se acercaron a apoyar a su equipo armados de mantas y carajillos, habían decidido protestar porque el tormento era insufrible. El Espanyol no jugó a nada y poco antes del gol, el mismo Pochettino cayó ante Mbamba que se plantó sólo ante Gorka en un mano a mano que ni pintado: el camerunés la quiso colar entre las piernas del meta vasco, cuyo trasero desvió a córner lo que se cantaba ya como el 0-1 increíble, sonrojante, ridículo. El equipo catalán se enfrentará en la próxima ronda a un equipo procedente de la Champions, cosa que sólo hubiese evitado ganando por 4-0, pues para arrebatar el primer lugar del grupo debía marcar un gol más que el Palermo... que le hizo tres al Bröndby de Laudrup. Cuatro goles anoche no se los metía el Espanyol ni al Maccabi de Tel Aviv, el equipo de baloncesto gloria del deporte judío, que a la misma hora ajusticiaba en el Palau Blaugrana al Winthertur, antes Barça.
El triunfo de anoche sitúa pues al Espanyol como segundo de su grupo, detrás del Palermo y antes que el Lokomotiv de Moscú, de largo el mejor equipo de los cinco que pelearon por las tres plazas de honor. El triunfo periquito en la capital rusa, en el primer partido del grupo, resultó mano santa porque como no volvió a ganar hasta anoche (empató ante Palermo y Bröndby) aquel gol de Tamudo en tierra de zares ha acabado valiendo su peso en oro: como siempre.
Lo malo es que, como casi siempre esta temporada, el Espanyol no jugó bien. Más que eso: jugó mal y a ratos, muy mal. Los pitos con que su gente despidió al equipo son la mejor prueba de que la noche fue de cuchillos largos a pesar de la victoria. No vale hablar de rotaciones ni buscar excusas. Con ellas, el equipo puede resentirse, pero el fracaso individual de la mayoría de jugadores ante el octavo clasificado (entre doce equipos) de la Liga israelí, no es de recibo.
Desdibujado en la creación, sin ideas, incapaz de dar tres pases seguidos ante un seguba división de aquí, el Espanyol simplemente ganó, que visto lo visto fue mucho. Ahora le esperan Brujas, Thun, Udinese, Lille, Schalke 04, Rosenborg o Artmedia. De ellos, yo me pediría Brujas, que es precioso. Y quien sabe si estaremos camino a una supernoche europea. Pero viendo lo de ayer...
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La UEFA concedió la cautelar a Miguel Ángel Lotina, por lo que el vasco pudo sentarse en el banquillo. No así su ayudante, Bartolomé Tintín Márquez, inhabilitado por un año, quien tuvo que ver el partido desde el palco. Usó unos cascos para comunicarse con el banquillo perico.



