Luis tiene flor
Luís tiene flor
En el sorteo de un Mundial no puede haber preferencias, cualquier equipo puede ponerte en dificultades, nos podía tocar un chollo o el grupo de la muerte. Y nos ha tocado el chollo: Ucrania, Túnez y Arabia Saudí. Cuántos hubieran firmado por este grupo antes del sorteo, que le pregunten a Argentina.
Luís, tiene flor. Diga lo que diga el seleccionador en sus próximas declaraciones, en las que seguro intentará retener la euforia, el grupo es una bicoca y los octavos están al alcance de la mano.Y, si todo va bien, los cuartos, con Brasil.
Éramos cabezas de serie y, por lo menos, nos habíamos quitado de encima a las grandes selecciones para empezar. Era importante. Atrás quedaban Alemania, Brasil, Italia, Inglaterra, Argentina y Francia, todas campeonas del mundo.
Estaba bien, pero no parecía suficiente, porque también nos queríamos quitar de encima a Holanda y a Paraguay, a Suiza, a Costa de Marfil y a Ghana. Y ni hablar de la República Checa o Australia. Vamos que ni poder ver al grupo 3 en pleno ni a buena parte del grupo 2. A quien verdaderamente queríamos, antes del sorteo, era a Heidi Klum. Y nos tocó precisamente encabezar el grupo H, la hache de Heidi, el único recuerdo que nos quedó de la top model.
Justo lo que no queríamos, no lo tuvimos.Fue un alivio ver como se iban repartiendo las selecciones más peligrosas entre otros grupos y, llegado el momento, cuando supimos que sería Túnez nuestro primero compañero de viaje, la tranquilidad fue mayor. Conviene no olvidar que Tunez es la actual campeona de África, que la entrena un perro viejo como Lemerre y que tiene jugadores de cierto nivel como Zitouni y Jaziri. Pero, para qué nos vamos a engañar, resulta un rival muy asequible, lejos de los equipos grandotes y físicos que tanto temía Aragonés.
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También fueron pasando los grandes rivales del bombo tres hasta que llegó nuestro turno y a más de uno se le dibujó sin querer una sonrisa de alivio en el rostro; aunque será más complicada que Túnez, la Ucrania del gran Andrei Shevchenko, que entrena una de las grandes leyendas soviéticas, Oleg Blokhin, parece un rival que Luís no querría cambiar por ningún otro. Ojo con la contra, eso sí, que como el delantero milanista tenga el día ya pueden ir rezando Puyol, Pablo y compañía.
La risa nerviosa ya fue incontenible, a causa del relajo y la felicidad, cuando el último en llegar al grupo H fue el combinado de Arabia Saudí, un equipo que, aunque viene siendo uno de los fijos en los últimos Mundiales, jamás a rendido a un nivel aceptable. Qué suerte.



