La Real vuelve a tirar dos goles con un final de circo
Un tanto cómico de Alonso en su puerta niveló el choque


Un esperpéntico gol de Mikel Alonso en propia puerta cuando el partido llegaba a su fin dejó en tablas un choque de comedia, digno de dos equipos capaces de sacarse de la chistera el truco más inverosímil posible. El despeje del realista golpeó en la cara de un despistado Riesgo y el balón se coló en la portería para desconsuelo de los realistas, que vieron como por segunda jornada consecutiva se esfumaba una renta de dos goles. Igual que contra el Madrid. Un final cómico para un partido de circo, en el que los números de magia de unos sucedieron a los de los otros, sin gracia para sus aficionados, por cierto.
El show. El primero en demostrar sus despropósitos fue el Racing. Su espectáculo se basaba en encerrarse atado en una caja llena de agua. Arriesgado, sin duda. Comenzó bien, con ocasiones y fútbol fluido que le hacían liberarse poco a poco. Pero con el gol de Novo le entró la ansiedad, la camisa de fuerza le empezó a apretar de manera insistente y no hubo forma de desatarse. Ni siquiera con los ataques esporádicos de Juanjo o Serrano. El Racing se ahogaba poco a poco. Y la Real lo veía desde fuera de la urna, más cómodo si cabe tras el gol de De Paula después de un regalo increíble de Aouate.
Pero la tarde tenía preparadas más sorpresas y la Real cogió el mando en el festival. Ayudó también Antoñito, cuya entrada hizo recordar al Racing la fórmula mágica para salir de su agonía. Su tanto fue como una gran bocanada de aire y el resto lo hizo la Real. Uranga tendió la mano a los de Preciado con una expulsión tan clara como grotesca. Ya con el Racing fuera de peligro, las luces enfocaron a los donostiarras. Viendo que lo de meter la cabeza en la boca del león ya falló ante el Madrid, esta vez la machada consistió en ser trapecistas. El más difícil todavía. Pero en pleno camino por el alambre le entró el tembleque definitivo que tumbó al equipo. Fue con el gol en propia puerta de Mikel Alonso, guinda de lujo a un encuentro de matasuegras y turutas.
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El detalle: Riesgo no jugó de amarillo
Será que el amarillo no le ha dado la suerte necesaria en lo que va de Liga o que coincidía con la indumentaria del colegiado Pino Zamorano, pero el caso es que Riesgo vistió ayer de azul. Para los aficionados supersticiosos de la Real fue una tranquilidad. Y para la vista, también.



