Luxa nunca se sintió apoyado por Sacchi ni por Butragueño
Vanderlei Luxemburgo abandona el Madrid tras 340 días en el banquillo. Con él se marcharán todos sus colaboradores. Estos once meses no fueron un camino de rosas. Quiso hacer un equipo campeón y se marcha sin ningún título. El brasileño abandona el club con la cabeza alta.


Luxemburgo llegó al Madrid el 30 de diciembre de 2004. Más o menos en mayo se dio cuenta de que Sacchi y Butragueño más que ayudarle le desayudaban. Han sido muchos roces a lo largo de estos once meses, tantos que Luxa pensó en dejar el banquillo el pasado mes de octubre, pero Ronaldo, Roberto Carlos y algunos más le quitaron la idea de la cabeza.
Sobre todo Sacchi se metía en decisiones que eran del entrenador. La primera en la frente fue la decisión unilateral (Butragueño y Sacchi) de prescindir de Manuel Amieiro, preparador de porteros. Luxa intentó hasta el último momento evitar su marcha, pero El Buitre ya tenía en mente a su amigo Jaro, una persona que le ha creado desconfianza al cuerpo técnico. Si Luxa hubiera continuado, iba a pedir la vuelta de Amieiro. También le 'colaron' a Santiago Lozano, un preparador físico amigo de Ramón Martínez y Giráldez que lleva en el club desde julio.
La segunda fue en el último partido de Liga ante el Zaragoza. Sacchi, que siempre ha entrado en el vestuario como Pedro por su casa, quiso que, aunque el equipo no se jugaba nada, se concentrara como siempre. Luxa se negó y, de hecho, viajaron el mismo día del encuentro. Nunca hubo confianza entre los tres, por eso al brasileño le gustaba más hablar con Florentino sin pasar por el vicepresidente y el director deportivo (además, los dos son mal vistos en el vestuario por la mayoría de los jugadores, que apoyaban al técnico).
La lesión de Woodgate también ha sido motivo de controversia. En el club veían filtraciones interesadas del cuerpo técnico y estos tuvieron que ir al Bernabéu a explicarse. Luxemburgo dejó las cosas claras y pidió unidad entre todos. El caso es que Woody no se sabe cuándo volverá.
Otro detalle fue cuando Ronie se marchó a Brasil por problemas personales. Estuvo una semana fuera. Sin embargo, el club sólo le dio dos días libres a Raúl Bravo por la operación de su hermano pequeño. Luxa no quería que hubiera diferencias de clases y, bajo su responsabilidad, dio una semana libre al canterano, lo que motivó que discutiera con Sacchi.
Por la prensa, Luxa se enteró de que sustituir a Beckham era motivo de despido. El italiano no le supo dar explicaciones, pero Beckham sí tuvo una conversación con Luxa y le dijo que él podía ser cambiado como cualquier otro. Después del partido en A Coruña (26 de octubre), Butragueño bajó al vestuario y le dijo: "Míster, esto se ve muy mal desde arriba". Luxa le contestó: "Pues no sabes cómo se ve desde abajo". Fue entonces cuando el técnico quiso marcharse.
La última sucedió ayer. Sacchi y Butragueño le dijeron que habría Junta Directiva y no se atrevieron a comunicarle que la decisión de que no siguiera estaba tomada. Luxa nunca se sintió respaldado por ellos. Les veía más como dos espías de su trabajo que como dos compañeros de club.
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Le ofrecieron entrenar a Brasil
Ricardo Teixeira, presidente de la Confederación Brasileña, estuvo en Madrid a principios de octubre. Con Luxemburgo tiene una relación muy estrecha. El motivo del viaje, además de visitar a todos los brasileños, fue ofrecerle el banquillo de la selección pentacampeona una vez concluyera el Mundial de Alemania. Parreira dejará el puesto y ven en Luxa al mejor candidato. En este tiempo con el Madrid también el Santos ha llamado varias veces a la puerta del entrenador. El año pasado se marchó de allí tras hacer campeón al equipo. Desde su salida de allí, el club paulista no levanta cabeza.



