Como un jefe de Estado
Más de 500.000 personas dieron su último adiós a Best en Belfast


Llovía en Belfast, lloraba Irlanda. Más de 500.000 personas entregaron su último respeto a George Best, un acto tan sincero, multitudinario y emotivo que fue denominado "el desahogo de pena más grande jamás visto en Irlanda del Norte".
Tras una ceremonia privada celebrada en el domicilio familiar en Cregah, al este de Belfast, la comitiva fúnebre con el cuerpo de George Best se desplazó al Castillo de Stormont. Al sacar el ataúd del domicilio, las miles de personas allí reunidas rompieron en un largo aplauso y cerraron sus paraguas como señal de respeto. Era más insoportable el dolor que la lluvia. En el coche fúnebre se colocó un tributo floral en el que se leía la palabra "Leyenda" y el cortejo recorrió los cinco kilómetros hasta el Parlamento al son de las gaitas, recogiendo aplausos, lágrimas y cientos de bufandas y flores que a su paso se lanzaban.
Irlanda, unida
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La ceremonia pública se celebró dentro del Parlamento, en el Castillo de Stormont. Sólo accedieron 300 personas por motivos de seguridad, pero el acto fue televisado en directo por la BBC. Allí permaneció el ataúd de Best envuelto en una bandera verde de Irlanda del Norte, llorado por sus familiares, amigos y ex compañeros como Alex Ferguson, Dennis Law, Bobby Charlton, Martin O'Neill, Gary Armstrong y Dennis Taylor. Y juntos, respetando a un mito, los responsables de ambas comunidades de Irlanda; católicos y protestantes. Best consiguió ayer la paz en el Ulster. Por eso mereció un funeral con honores de Estado, el segundo que se celebra en la historia de Irlanda en la sede de la Asamblea del Ulster después del de Lord Craigavon en 1940, el primer Primer Ministro que tuvo Irlanda del Norte.
Fuera del recinto, el pueblo vistió la ciudad de carteles con el 7 del Manchester United y el 11 de Irlanda, mientras que las paredes del Parlamento se convirtieron en un santuario en el que se depositaron las rosas blancas enviadas por el Duque de York, las coronas de los clubes donde jugó (Manchester, Hibernian...), las flores del actor Mickey Rourke y las del cantante Van Morrison. Finalmente, el cortejo se dirigió al cementerio de Roselawn, en las colinas de Castlereagh, para dejar yacer a George Best junto a su madre, Ann. Allí se enterró a un mito. Jamás su recuerdo.



