El destino rojiblanco del central de Primera


Empujón tras empujón, guiño tras guiño, el destino ha anudado el camino de Federico Azcárate (Buenos Aires, 1984) con el del Atlético desde siempre. Desde su primer viaje Argentina-España a su primera convocatoria con Carlos Bianchi. Llegó al Cartagena hace cuatro años, dos semanas antes que el que fuera su entrenador allí: Pepe Murcia, técnico del filial rojiblanco desde hace tres temporadas. Diversos problemas obligaron a Azcárate a cambiar Cartagena por Murcia un año después. Allá sufrió una grave lesión en la rodilla y encontró el hombro de Juan Esnáider para levantarse. El ex rojiblanco lo acogió en su casa como a un hermano, le dejó sus coches, hubiera pagado su operación si el Murcia le hubiese dejado, le trató como un hijo y le alentó para seguir luchando por el fútbol cuando el fútbol le tuvo varado. Toshack le brindó su primera titularidad en Primera con el equipo murciano en un campo histórico: el Calderón. Preciado, después, le relegó a la grada, Husillos le recuperó y, este verano, Pepe Murcia dio el visto bueno para su fichaje. Ante la falta de Pablo, Bianchi ha confiado en el argentino para no echar en falta la altura del manchego en un partido aéreo como el de San Mamés. Mide 1,91, forma con Pablo Sicilia una de las parejas de centrales más eficientes de Segunda B y es el quinto jugador del filial que Bianchi llama... Éste es un guiño más, el penúltimo empujón del destino de Azcárate.



