"Se busca delantero por 2 millones, menor de 28"
El mercado de invierno no es una prioridad para Lendoiro, que no las castigará las arcas para traer refuerzos en enero.

La petición viene normalmente por boca de Richard Moar, adjunto a la presidencia del Deportivo, y el mensaje es muy claro: "Se busca delantero cuyo precio no supere los dos millones de euros, menor de 28 años". Con estas directrices un puñado de intermediarios rastrean el mercado en busca de un mirlo blanco para este Deportivo que tanto gol necesita.
Si aparece algo, el club lo estudiará, pero las expectativas no son muy halagüeñas debido a la escasa disponibilidad económica del club herculino. Las condiciones le condenan a buscar en mercados menores como la Segunda o las ligas suramericanas. De Uruguay llegó Sebastián Taborda (el club gastó 2,9 millones de euros en el 70 por ciento de su pase) para hacer olvidar el fiasco del fichaje de Fernando Baiano, un futbolista que llegaba gratis a Riazor, pero cuyas exigencias salariales (pidió un millón de euros neto y el Depor se plantó en 600.000) provocaron su desencuentro con Lendoiro y su marcha a Vigo para firmar por el Celta.
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Mercados menores. Estas limitaciones presupuestarias han obligado a la secretaría técnica deportivista a seguir a futbolistas con más futuro que pasado como Uche (en estos momentos el Recreativo pide cuatro millones de euros), Álex Geijo o Daniel Güiza. Lendoiro ha dejado claro a Caparrós que el club vive una época de regresión y que en el próximo lustro la prioridad será reducir la deuda buscando sacar el máximo rendimiento deportivo a una plantilla en la que la cantera irá ganando peso a medida que pasen las temporadas.
El club confía en que Tristán complete una buena temporada para poder sacar dinero por su traspaso en verano y por eso peina el mercado de delanteros. Pero no es la única que posición que quiere reforzar. Richard también busca un interior diestro para suplir la más que probable marcha de Víctor en junio. Su padre manifestó ayer en La Opinión que lo ve más fuera que dentro.



