El Riquelme Club de Fútbol se doctoró ayer en Riazor
El argentino lideró a un Villarreal que huele a Superdepor.

Hay equipos que definen a sus futbolistas (Athletic, Brasil, Estudiantes, Wimbledon, Italia...) y futbolistas que definen a sus equipos. Riquelme es uno de estos últimos. Ayer Román actuó en Riazor. Este híbrido de Harry Potter y McArthur realizó en A Coruña una exhibición de autoridad y categoría. Ha vuelto a ser el hombre al que idolatraba La Bombonera. Un tipo que es al fútbol lo que fue Capablanca al ajedrez. Una explosión incontrolable de talento. Riquelme produce un doble efecto en el terreno de juego: contagia a los suyos su sosiego y su pausa e hipnotiza a los adversarios empujándolos al tedio y la parsimonia.
Es este Villarreal un equipo de cadencia suramericana. Más colombiano o peruano que argentino. Ordenado, equilibrado, clarividente, cansino... Fiel a Pellegrini. Todo lo que hace tiene un porqué, un cuándo, un cómo. Es difícil clavarle el diente porque el balón vive en sus pies y nunca pierde la compostura.
Fútbol diesel.
El Depor apenas le apuró en contras puntuales. Y ante la imposibilidad de quitarle la pelota, buscó atascar el choque a base de faltas menores. Pero ocurre que Riquelme es incluso mejor a balón parado. Un intento de gol olímpico y media docena de centros deliciosos sembraron la alarma en Riazor. A ritmo diesel nadie puede con los Pellegrini, a velocidad de gasolina tampoco parece fácil.
El partido llegó igualado al descanso por la prestancia de Molina. Pero el Villarreal sumaba, sumaba, sumaba... Su paciencia fue premiada en un libre directo que Riquelme ejecutó con su empeine de terciopelo. Entonces Caparrós hipotecó un alfil de papel (Tristán) por una torre de granito (Taborda). Arrancó un par de escaramuzas antes de que Sorín apuntillara al Depor con su tanto. El Villarreal es un equipo con muchas virtudes, la mayoría personificadas en la figura de Riquelme. Es un jugador que abrillanta este fútbol vulgar que gobierna hoy en día. Va en bicicleta por la autopista y eso le regala tiempo para pensar. Ayer el Depor capituló en Riazor en favor de un Villarreal en el que Román fue el maestro de ceremonias. Este Villarreal huele a Superdepor.
M. Pellegrini "Román marca las diferencias"
"Este equipo tiene convicción e hicimos una segunda parte tan buena como la primera. Quizás debimos cerrar antes el resultado. Casi no nos crearon ocasiones. El equipo tiene mucha concentración e intensidad. Estamos en el buen camino, pero esto todavía está empezando. Es imposible desconocer la importancia que tiene Román en este equipo o en cualquiera donde juegue. Marca las diferencias en el campo".
J. Caparrós "Hoy nos ganó un magnífico rival"
"No estábamos jugando un buen partido hasta su primer gol, pero habíamos llegado en ocasiones y todo estaba abierto. Ha pasado un magnífico equipo por Riazor y sólo nos queda felicitar al Villarreal. Su primer gol fue en una genialidad de Riquelme y eso nos hizo mucho daño. Salimos desde el principio a apretar arriba. Es lo que trabajas, pero hay enfrente otro equipo con una calidad que hace que parezca otra cosa".
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