Riquelme estará en Riazor para protagonizar el relevo
El Villarreal se ha erigido en heredero natural del gran Deportivo

Fernando Roig manejaba dos referencias cuando se hizo cargo del modesto Villarreal: Parma y Deportivo. El primero acabó en la ruina económica y el segundo vive un proceso de regresión que ha instaurado la cartilla de racionamiento a la hora de fichar. A pan y agua. Para paliar la hambruna, Lendoiro entregó la llave de la despensa a Joaquín Caparrós, un técnico hábil en el gobierno de vestuarios escuálidos.
El Villarreal ha ocupado el lugar que el Depor había conquistado con el exuberante juego que tutelaban Arsenio e Irureta. Y lo ha hecho abanderando el mismo patrón futbolístico: buen gusto en el manejo del balón, una ocupación equilibrada del campo y ortodoxia futbolística. Camina con paso decidido por la Liga de Campeones y con suficiencia por la Liga, donde acumula ya 12 jornadas sin conocer la derrota. Incluso digiere con normalidad la crisis goleadora de su estilete, el uruguayo Forlán. Además, las intermitentes apariciones de Riquelme han dimensionado el peso de una magnífica plantilla en la que crecen exponencialmente jugadores como Senna, Héctor Font y Gonzalo Rodríguez.
Las apreturas que se viven en la plaza de Pontevedra le han afeado el gesto y le han vuelto más arisco. Ahora en lugar de arrollar al adversario con su fútbol seductor, busca herirlo de muerte. En lugar de tratar bien el balón, maltrata al rival. Esta semana Caparrós dejó una sentencia gráfica que explica la filosofía que gobierna este nuevo ciclo: "El fútbol es asociación. La calidad individual está bien para los amistosos y los homenajes. Lo que vale es la mentalidad y el espíritu de equipo". Sin embargo, hay equipos, pocos, capaces de robarte la cartera mientras te recitan versos de Neruda. Uno es el Barcelona y el otro es el Villarreal del ingeniero Pellegrini.
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Se escuchó
. Riquelme y Duscher harán los honores en este relevo generacional que se escenificará en un ilusionado Riazor (10 puntos de los 12 últimos). El Villarreal es el heredero natural del gran Depor. Y todo en una semana sonada en la sala de prensa de Abegondo en la que Molina confesó que pasa "del buen rollo", Scaloni pidió a Lendoiro "más cariño", Andrade advirtió que "la vida no acaba en el Depor" y Valerón y Tristán acabaron leyendo El Quijote. Tristán, el George Best de La Algaba, un talento atribulado al que Riazor aún espera.



