A la UEFA y con honor
Inútil empate del Betis para seguir en la Champions


Dentro de lo doloroso que debe ser para el Betis haber quedado imposibilitado para jugar los octavos de final de la exigente Champions League, vamos a quedarnos con varios detalles positivos. Su maravillosa e impagable aventura en Europa no ha concluido. Continuará con la Copa de la UEFA. Nada despreciable. Es una competición que a los equipos españoles se les da fatal. Con esa denominación desde 1971, sólo la han ganado Real Madrid (dos veces) y Valencia.
Y además. Si el Galatasaray en 2000, tras claudicar en la máxima competición, fue capaz de ganarla (y una Supercopa a costa de los madridistas). ¿Por qué no el Betis? La segunda conclusión es que, a pesar de las numerosas bajas que tiene la enfermería verdiblanca, convertida en Pearl Harbour, este equipo jamás se esconde. Anoche le plantó cara a todo un Campeón de Europa (título que no se consigue en una tómbola y más si el entrenador se llama Rafael Benítez). El grandioso Kenny Dalglish, un escocés que hizo historia a base de ganar Ligas y Copas de Europa fue testigo privilegiado de que en España hay un equipo que comparte el espíritu del 'You'll never walk alone' ('Nunca caminarás solo') himno extraoficial de los 'reds' desde el año 1964 y que es una preciosa canción de 'Gerry&Peacemakers' que canta todo el estadio. 46.000 gargantas. Se te pone la carne de gallina. Y los 2.200 béticos, mayor afición allende las Islas en acudir a Anfield (histórico estadio que en dos o tres años será trasladado de ubicación) no les anduvieron a la zaga: "Ahora Beti ahora, no dejes de atacar. Ahora Beti ahora porque el gol ya va a llegar...¡¡Beeeetii!!"
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Pero estaba claro que el Chelsea se iba a deshacer fácilmente del Anderlecht, otrora grande de Europa y a día de hoy una sombra que pasea su fantasma por el Viejo Continente con mucha pena y ninguna gloria. Esto obligaba al Betis a ganar para poder soñar. Las noticias que llegaban de Bruselas confirmaban las perspectivas. Los 'blues' ya habían marcado dos goles.
Y el Liverpool, consciente de que el empate le servía se dedicó a especular como si se tratase de un aburrido equipo italiano, experto y adalid en el desagradable catenaccio. Sólo Crouch, un gigantón que costó 10 millones de euros pero que no le marca un gol a nadie (excepto al Betis en Sevilla, claro está) incordiaba, y bien, a Doblas. Epílogo. Luchó, trabajó, se mató, quiso, pero no pudo. Ahora, llega la realidad de la Liga. Y contra el Cádiz se juega la vida. El beticismo no lo puede olvidar. Más le vale.



