Alex Ferguson despidió a Roy Keane


"Ayer (por el viernes) fue un día triste para el United", le dijo Sir Alex Ferguson a Carlos Queiroz mientras Roy Keane dejaba el campo de entrenamiento con lágrimas en los ojos: acababa de ser despedido, aunque un comunicado público informara que su marcha había sido de mutuo acuerdo. Tras 12 años y 480 partidos, Ferguson le dijo a su capitán en una encendida conversación de 20 minutos que no le necesitaba más, que era una mala influencia para el equipo y Keane dejó las instalaciones sin decir ni siquiera adiós a sus compañeros. El preparador escocés le había reunido en su despacho para decirle que no había ninguna posibilidad de que el club le ofreciera un nuevo contrato y el capitán, entendiendo la situación, anunció que como eso suponía un despido en toda la regla lo mejor era marcharse cuanto antes. Keane recogió sus cosas de la taquilla y dejó de ser jugador del Manchester. Había llegado a las 9:20 de la mañana como capitán de uno de los grandes clubes del mundo y 20 minutos después lo dejó como un futbolista en paro. Enseguida llegaron las primeras ofertas de trabajo (West Brom junto a su amigo Bryan Robson, Middlesbrough, Portsmouth) e incluso se llegó a sugerir que a Keane le haría ilusión jugar en el Madrid o en un equipo puntero español. Pero lo más posible es que acabe, como siempre soñó, en el Celtic. De momento, el club escocés ya ha anunciado que está interesado en el irlandés.



