Ballack pilota a Alemania y Coupet apaga los fuegos
Schweinsteiger dio un recital, pero había portero


El portero del Lyon, Coupet, salvó a Francia de una derrota merecida ante Alemania que, guiada magistralmente por Ballack, dio una lección de fútbol en St. Denis, en una noche marcada por el miedo a las revueltas en el municipio de Reincy, donde está ubicado el estadio.
Francia no estuvo a la altura y se defendió del dominio alemán con un juego duro, a veces violento, que sólo les sirvió para motivar al rival, muy crecido según pasaban los minutos y se convencía de su superioridad técnica y física.
Así aguantaron los franceses en la primera parte, pero ya en ese período dieron síntomas de cansancio. Sin duda su viaje, el pasado miércoles, a la isla de Martinica para el amistoso contra Costa Rica les pasó factura ante Alemania, y es que comparando los jugadores de una y otra selección no hay tanta diferencia como la que anoche se vio sobre el campo.
En la segunda parte Alemania atacó por oleadas. Hubo ocasiones de Frings, Ballack y, sobre todo, una de Schweinsteiger. Fue precisamente Ballack el que metió un balón en profundidad con el exterior de su pie derecho. El 7 de Alemania se fue por velocidad y Coupet, como modos de portero de balonmano como los que en su día popularizó García Remón en el Real Madrid, sacó el balón con los dedos de su pie izquierdo, in extremis.
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Un cabezazo de Ballack minutos después también pudo ser gol, pero el balón salió rozando el larguero.
Francia ya tenía el miedo en el cuerpo y se dedicó a aguantar el empate a cero. Aún así dispuso de una ocasión en el único despiste de los magníficos centrales alemanes, Huth y Mertesacker. Fue Cissé, que salió en la recta final del partido, el que pudo marcar. Habría sido injusto, tanto como si el árbitro hubiera pitado un penalti por mano reclamado por Anelka que no lo fue. Alemania fue mejor pero no marcó.



