Dos canteranos al auxilio de Carlos Bianchi
Por primera vez, Bianchi convoca a jugadores del B: el portero Falcón y el mediocentro Mario Suárez.


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Trabajo, trabajo y trabajo. Esa es la impronta de Ismael Falcón (Cádiz, 1985). El trabajo hace camino. Y él lo sabe. Llegó al Atlético B el año pasado. Procedía del Cádiz. Por delante, porteros como Cuéllar, Galán y Martín. Él, sin rechistar, a lo suyo: el trabajo. Comenzó la temporada, año nuevo, más trabajo. Y así, sin más, se asentó en la portería del filial con paradas espectaculares y una seguridad contagiada al resto del equipo. Este año ha sido la estrella ante el Alcalá, el Negreira, el Alcorcón y en el amistoso ante el Getafe. Bianchi estuvo entonces en la grada. Puede que le viera. Puede que en su retina permanezca un mano a mano que Falcón le ganó a Pachón sin apenas despeinarse. Va bien con los pies y es seguro con las manos. Su sacrificio ya le ha convertido en uno de los porteros más respetados de la Segunda B. La lesión de Cuéllar le ha abierto un pequeño resquicio en el primer equipo. Lo merece. Se lo ha ganado. Está soberbio.
Algo parecido le pasa a Mario Suárez (Madrid, 1987). Cree en el sacrifico, en la humildad. Y tiene clase. Mucha. Muchos le comparan con Lampard. Razones tienen. Organiza, contiene, reparte el juego con clase, con detalles de estrella. Llegó al Atlético del Alcobendas hace siete años. El pasado, con edad de Juvenil (cinco partidos el año pasado) saltó al Atlético B. Desde el club esperan mucho de él. Clase tiene, técnica y visión, también. En su casa ya guarda varios trofeos (subcampeón de Europa Sub-17 y campeón de Meridian Cup), ahora ha llegado su primera oportunidad, la primera convocatoria con el primer equipo. Se entrena con ellos desde hace semanas; mañana, debute o no, quédense su nombre, Mario Suárez, está llamado a grandes gestas, sí.



