Primera | Zaragoza

Víctor prueba un pivote por delante de la defensa

Movilla y Celades se turnaron en el ensayo que realizó el técnico

<b>CLAVE. </b>Movilla sería el pivote incrustado delante de la defensa.
Mario Ornat
Actualizado a

Víctor Muñoz probó ayer algunos ejercicios de táctica situando a un pivote por delante de la defensa, tarea en la que se turnaron José María Movilla y Albert Celades, a quienes Víctor les pidió que presionaran sobre los flancos e hicieran de primer muro de contención para el equipo atacante. El ensayo resulta significativo en una semana que viene precedida por la posibilidad de que haya cambios en el centro del campo, lo que podría afectar a los nombres y también al sistema de juego, aunque todavía no hay nada decidido al respecto.

Hasta ahora Víctor Muñoz no se ha movido del 4-2-3-1 en ningún partido de los que ha disputado el Zaragoza. El equipo ha mantenido en los diez encuentros de Liga y el de Copa del Rey una fisonomía constante, con dos pivotes (Movilla y Zapater) y tres medias puntas (Cani o Ewerthon u Óscar, y Savio). El pasado domingo, sin embargo, el entrenador recuperó a la pareja Celades-Generelo en la segunda parte, retirando de un plumazo a los dos centrocampistas titulares.

Ahora busca una fórmula para dar descansos, refrescar hombres en otra semana con tres partidos (aparece el Xerez el miércoles, entre el Madrid y el Villarreal) y aprovechar otras variantes tácticas que le puedan permitir sus jugadores. No tanto específicamente para el encuentro del domingo en el Bernabéu (Víctor nunca ha tocado hasta ahora su sistema habitual), sino en la búsqueda de soluciones para la situación de desconfianza que atraviesa el equipo. En ese sentido, el técnico se mueve entre la constancia de que el Zaragoza sigue creando oportunidades suficientes para ganar los partidos, y la necesidad perentoria de ganar ya.

Juego entre líneas.

En el ensayo de ayer, el entrenador formó una línea de cuatro defensas con Ponzio, Chus (dado que Álvaro aún no ha regresado al grupo), Gaby Milito y Toledo. Por delante de ellos se situó Movilla, que hacía de primera malla de protección a los centrales. El Madrid tiene (con Guti, Robinho o Raúl), mucho juego entre líneas. Celades asumió luego la misma función en un segundo ensayo. Zapater y Generelo, no. Estuvieron con otro grupo de trabajo.

Con esos datos habrá que ver si Víctor se decide finalmente por girar al 4-1-4-1 del año pasado (esa posición la ocupó ya entonces Movilla), con Generelo, Cani, Ewerthon y Savio en la segunda línea de cuatro, más ofensiva. O si mantiene su sistema habitual hasta ahora y sólo introduce una variación particular para frenar al Madrid.

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La sesión duró cerca de las dos horas y media

El Zaragoza llevaba tres semanas haciendo prácticamente entrenamientos de recuperación tras los partidos y de activación para el siguiente. Con la acumulación de compromisos en el calendario no daba tiempo para más. Pero esta semana aparece limpia hasta el próximo domingo y Víctor volvió a cargar ayer en el miércoles el mayor volumen de trabajo de la semana. Los futbolistas estuvieron dos horas y veinticinco minutos sobre el césped de la Ciudad Deportiva, en una sesión que tuvo de casi todo: trabajo físico sin balón, rondos, partidillos de control de la posesión jugados a alta intensidad, ensayos tácticos, lanzamientos a portería o trabajo específico para los porteros. Un entrenamiento exigente y variado.

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