El Barcelona es un espectáculo
El conjunto azulgrana ha pasado sin piedad por encima del Panathinaikos, quizá el peor equipo que ha pisado el césped del Camp Nou esta temporada. Eto'o firmó un hat-trick y el Barcelona ya está clasificado para octavos.


La resistencia del Panathinaikos duró un minuto, el tiempo que tardó Van Bommel en marcar el primer gol y echar del partido a los griegos, auténticos juguetes en manos del Barcelona, un conjunto que juega a una velocidad superior al resto y efectuó en la primera parte una exhibición de fútbol y un ejercicio de superioridad como hacía tiempo que no se veía en la Liga de Campeones.
Era un partido con trampa para el Barcelona, de esos que miden la capacidad de concentración de un equipo que se siente y se sabe tan superior que es fácil que caiga en la relajación. Al conjunto que entrena Frank Rijkaard no le pasa eso. Primero hace su trabajo y luego administra sus fuerzas, pero nunca al revés. Y si con el resultado abierto su fútbol ya es magnífico, de una altura difícil de superar, con la victoria asegurada el juego del Barcelona es una delicia, un espectáculo que hace disfrutar a cualquiera que le guste este deporte.
Rara vez se desordena, mueve el balón con criterio y paciencia, cualidades cada vez más escasas en este fútbol de hoy en día, tan físico y tan aburrido que nos toca sufrir, y tiene unas variantes tácticas que le permiten acabar con el rival al menor descuido de éste. Es vertical, profundo, abre el campo por las bandas cuando los rivales se cierran, juega al primer toque a una velocidad que la mayoría de los conjuntos de Europa no pueden ni imaginar y si hay que tocar y tocar hasta hallar un hueco, también sabe hacerlo. Lo tiene todo.
Además contó con la complicidad del Panathinaikos, que defendió muy arriba y muy mal. Entre los centrales y el portero había una autopista por la que entraron Etoo, Ronaldinho, Messi o Van Bommel.
Iniesta
El holandés fue el primer en sacar provecho de la torpeza defensiva griega. Iniesta, que completó un primer tiempo sensacional, rompió con un pase la zaga visitante y Van Bommel batió con una sutil vaselina a Galinovic. La apisonadora azulgrana no había hecho más que ponerse en marcha. El pequeño y genial Iniesta apareció pocos minutos después para poner un balón en la cabeza de Etoo, que logró el segundo. El camerunés se fue del partido con un hat-trick y volvió a demostrar que es el futbolista más determinante de este Barcelona, quizá no el más genial, pero sí el más decisivo.
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La fiesta la continuó Messi, ese pequeño diablillo que ha encontrado el Barcelona para divertir a su público y amargar la vida de los defensas y directivos rivales. Su gol fue una pequeña obra de arte, con sombrero incluido al abrumado guardameta del Panathinaikos.
La segunda parte sólo existió para que Etoo completara su hat-trick con un golazo y para que Gabri y Motta contaran con los minutos de juego que en los últimos meses les negaron las lesiones.



