Liga de campeones | Rosenborg - Real Madrid

Tiembla Rosenborg: el Madrid derrite Noruega

No hace frío y un triunfo da el pase si Olympiacos no gana al Lyon

<b>OPTIMISMO. </b>Beckham y Robinho bromean durante el entrenamiento de ayer en Trondheim.
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Una derrota del Madrid le dejaría empatado a puntos con el Rosenborg, a falta de recibir al Lyon y de viajar a Atenas. Sería una situación delicada en un grupo sencillo y convertiría dos encuentros que se pueden ganar en dos encuentros que se pueden perder. Una victoria, en cambio, podría significar la clasificación para octavos de final, siempre y cuando el Olympiacos no gane hoy a los franceses en su propio estadio, opción nada remota. Este es el valor del partido, guerra o paz, tormenta o sol.

Y cuanto más se aproxima uno al choque, el cielo parece más despejado. Además de la inmensa diferencia de talento entre ambos equipos, los noruegos no podrán contar con la ayuda del General Invierno, no hace frío en Trondheim, ni mucho menos, 14º, tal vez esta noche lluvia fina, las mismas condiciones que en Cercedilla, la tundra se derrite.

Hace ocho años, cuando Casillas entró por primera vez en una convocatoria del primer equipo, Trondheim recibió a los madridistas con nieve y cuatro grados bajo cero. Entonces era 27 de noviembre. Al Madrid le bastaba empatar para clasificarse y parecía que lo lograría sin problemas, les recuerdo el once porque no sé si inspira nostalgia o envidia: Cañizares; Jaime, Hierro, Sanchis, Karanka; Redondo; Víctor, Seedorf, Ra Mijatovic y Morientes. Ese equipo perdió 2-0. Pero no le afectó mucho: en mayo ganó la Séptima.

Menos lobos. Sin ese resguardo del frío, el Rosenborg, cuya Liga ya ha terminado (acabó el 7º), parece menos temible, ni siquiera asusta su récord final en el campeonato (15 puntos de 15 posibles) porque nos imaginamos a los rivales. Colgará balones y tratará de encerrar a su enemigo en el área, pero ese argumento no debería hacer mucho daño al Madrid actual, más vulnerable al talento que a la fuerza bruta, qué cosas.

Luxemburgo, que repetirá el mismo esquema que ante el Betis, cubrirá la baja de Pablo García con Diogo, que se estrenará como pivote, junto a Sergio Ramos. La decisión sorprende, porque sería más lógico que Beckham ocupara ese lugar, ya lo ha hecho, y el uruguayo se mantuviera en la banda, su hábitat natural, dicen. Entiendo que un comodín debe ser aquel que lo hace todo bastante bien, no aquel que no hace nada excesivamente mal.

Sin Guti cerca del timón no se me ocurre quién ordenará el juego del Madrid, quién le dará pausa o velocidad, según convenga. A no ser, claro, que el equipo se salte ese trámite y aceptemos el patadón como pase en profundidad y el pulpo a la gallega como animal de compañía. La baja de Helguera no debería afectar al rendimiento general.

Me he referido al calentamiento global del planeta y a Guti, fenómenos convergentes desde que Raúl definió ayer la salida de pata de banco de su compañero como "un calentón". La intervención del capitán fue impecable porque, más que disculpar a su amigo, le enmendó públicamente la plana, como merece.

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Una idea. No estaría mal que en las tediosas concentraciones se proyectaran vídeos de las viejas glorias del madridismo (de Di Stéfano a Butragueño pasando por Amancio y Stielike), así los jugadores, además de copiar ideas (si pueden), sabrían con quién se cruzan por los pasillos.

La recuperación que se detectó en Sevilla obliga a hablar también de Robinho, el genio emergente. Raúl resuelve embrollos, pero ahora mismo sólo el brasileño parece capaz de inventarse goles. Mejorarán ambos cuando, en lugar de ser dos puntas, se transformen en una pareja de ataque.

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