El Geta murió en la orilla
Nadó mucho en la segunda parte, pero ganó el Depor

Getafe y Depor son equipos ilusionantes. Los primeros por lo que son y serán y los segundos por lo que han sido y son. Ayer el vengo ganó al voy.
Preocupado por buscar motivaciones con las que seducir a sus jugadores ante la visita del Getafe, Caparrós festejó la visita de Luis Aragonés. Muchos de los protagonistas del partido flirtean con la Selección (Munitis, Riki, Capdevila...), por lo que el ilustre visitante encontró a un Deportivo corajudo y a un Getafe arrinconado por el ímpetu gallego. Caparrós había trabajado el vídeo, algo que pagaron Riki y Güiza. Les cerró la puerta y mandó a Manuel Pablo y a Capdevila al abordaje. Conocedores de la debilidad aérea de Luis García, sospechoso habitual, Tristán acudió al segundo palo para sacar tajada de un centro maravilloso que Capdevila le regaló. Los madrileños apostaban por una verticalidad más atropellada que malintencionada.
Asfixiados. El Depor acogotaba al rival pacientemente en su área, donde se produjeron varias jugadas en las que Turienzo declinó el protagonismo. Un agarrón de Belenguer a Tristán más rojizo que amarillento y un penalti de Rivas a Munitis. Los madrileños reclamaron otro de Juanma a Riki (véase foto de arriba). La placentera superioridad local se cimentaba en un espectacular trabajo de empozoñamiento de Duscher y Scaloni, que exhibían sus buenas migas. El descanso invitó al Depor a oxigenarse y al Geta a reinventarse. Había partido.
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De arranque, los anfitriones relajaron la vigilancia, lo que permitió desperezarse a los de Bernd Schuster. Caparrós apretó las tuercas a los suyos y Tristán y Valerón saludaron con sendos disparos la arenga. El partido alcanzaba su momento culmen con un Luis García acertado. ¿Puntilla gallega o navajazo madrileño? Los visitantes afilaron su fútbol y ganaron metros. El once que el miércoles había bailado al Real Madrid comenzaba a pagar los excesos físicos, lo que provocó que el técnico local abrochase a su equipo con Sergio. Mientras, la salida de Cubillo dotaba de más robustez a los del sur de Madrid. El Getafe despertaba justo en el momento en que el Depor se amodorraba. Sin resuello, los nubarrones comenzaron a cubrir el cielo de A Coruña y el fútbol de los gallegos. Fue el momento elegido por Schuster para echar el órdago: Pachón y Gica al campo.
Los méritos visitantes justificaban la demanda de un merecido premio que se topó con el larguero de Molina tras un tiro de Pachón. Triunfo de un Depor que asfixió al rival hasta que se quedó sin oxígeno. El Getafe dejó la impronta de Schuster: buen trato de balón, criterio y el cuajo de Diego Rivas y Riki. Merecio más, pero murió en la orilla de la playa de Riazor después de nadar durante toda la segunda parte.



