Primera | Betis- Real Madrid

Un Madrid sin galácticos y un Betis sin Joaquín

Duelo dramático. Sergio Ramos, centrocampista. Gran entrada.

<b>ÍDOLO INFANTIL. </b>Pablo García, con su seriedad habitual, firma un autógrafo a un niño a su llegada a la estación de Santa Justa.
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El partido es un drama, quede claro, porque a la habitual necesidad de los puntos se une la delicadísima situación de los contendientes y sus entrenadores, la plaga de lesiones y la influencia de los árbitros, antes incluso de comenzar el choque. Antes, digo, porque no hubo perdón para Joaquín y lo merecía, sólo queda esperar el indulto del Comité de Disciplina Deportiva, que es como ser condenado a muerte y confiar en el telegrama salvador del Presidente o del Gobernador de Texas, que la misma cosa son y que no saben enviar telegramas.

Si ya es triste nuestro lamento por la influencia de los árbitros en los partidos, nuestra indignación es infinita por condicionar encuentros que todavía no se han disputado. Y el duelo de esta noche se iniciará con esa huella si alguien no lo evita esta mañana.

La injusticia es flagrante, porque las mismas razones que sirvieron para levantar la tarjeta amarilla a Beckham deberían servir para quitársela a Joaquín, cuya protesta ya había sido castigada con una cartulina. Luego los árbitros organizan conferencias de prensa para hacerse las víctimas. Por cierto, Pérez Burrull, el colegiado de hoy, era uno de los tres comparecientes (junto a Undiano e Iturralde) en ese último lloriqueo arbitral frente a los micrófonos.

Por lo que se refiere a lo estrictamente deportivo, destacar que Betis y Real Madrid jugarán prácticamente en cuadro. En los locales faltan por lesión Óscar López, Rivas, Luis Fernández y Assunçao; Varela se sentará en el banquillo, pero está tocado. Por sanción se lo pierde Melli y, salvo milagro de última hora, Joaquín. Las ausencias obligarán a que el eterno Cañas (33 años), que no ha jugado ni un minuto, sea el lateral derecho titular, puesto que ocupó con Serra cuando el entrenador peinaba media melena.

Si no hay indulto, también saldrá de inicio el joven Israel (18 años), muchacho al que su técnico cuida con esmero y prepara para ser el relevo de Joaquín, si es que Urdaci termina por llevárselo al Madrid. El chico es hábil, tiene desparapajo y ha nacido en Utrera. Me refiero, naturalmente, a Israel, no a Urdaci.

A pesar de los remiendos, en la alineación titular brillan los nombres de Rivera, Edu y Oliveira, talento suficiente para hacer olvidar cualquier tipo de epidemia, incluida la arbitral.

Y además, los locales contarán con el apoyo de un estadio casi lleno, 45.000 aficionados (sobre un aforo de 52.000), y sepan que un bético puede valer por dos o por tres según su estado de trance. Serra lo definió perfectamente en conferencia de prensa: "Sabemos que si les damos algo nos devolverán el doble".

En el Madrid la situación no es mucho mejor. Por primera vez en mucho tiempo, no habrá galácticos ni en la alineación titular ni en el banquillo, entiéndase por galácticos aquellas estrellas mediáticas que fichó Florentino: Zidane, Ronaldo y Beckham.

Aunque la ausencia del inglés se confirmó ayer mismo (molestias musculares en la pierna izquierda), lo más sobresaliente no son las bajas, sino las novedades tácticas. Y es que Luxemburgo cambiará por completo el sistema para colocar a Sergio Ramos como centrocampista en el eje, escoltado por Pablo García, en la izquierda, y Diogo, en la derecha. Aunque el entrenador probó en el ensayo de ayer con tres centrales, se decidió finalmente por esta última opción.

Riesgo.

La apuesta por Sergio Ramos para dirigir al equipo es un triple salto mortal que no tiene más base que las buenas sensaciones que dejó el chico (de 19 años, recuerdo) contra el Depor cuando adelantó su posición. Que el niño es un ciclón no me cabe duda, pero no jugaba en esa zona desde que era cadete. Hoy sabremos si, además de magnífico central, es Pirri redivivo.

Y si nos asusta la inexperiencia, algo similar habría que temer con Diogo, que no ejerce de interior desde que estaba en Peñarol, ni una vez en River. Si esto no es improvisación se le parece bastante.

Salgado reaparece, Guti jugará de enganche y Woodgate volverá a curtirse bajo los morteros. Robinho y Raúl tendrán una nueva ocasión para conocerse y conectar, asunto en el que andan un tanto tímidos.

Como se ve, el partido es brutal, con agravios y cabezas en juego, con fantasmas y condenas. Si la necesidad agudiza el ingenio, volarán los duendes.

Los locales no pierden en casa con Pérez Burrull

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El Betis no perdió ninguno de los ocho partidos de Liga que ha dirigido el colegiado cántabro Pérez Burrull en Heliópolis: seis victorias y dos empates. Además, Pérez Burrull arbitró la última final de la Copa del Rey, como premio a su buena trayectoria en las últimas temporadas, en la que el equipo verdiblanco se impuso a Osasuna.

el árbitro

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