Diego Milito no impide un nuevo empate maño
Víctor Muñoz, en entredicho tras la nueva decepción

El partido nació en un ritmo brioso, que denunciaba a gritos las necesidades del Zaragoza y el Racing. Así que cuando salieron los dos equipos, en amable hermanamiento, la grada silbó sin demasiado énfasis. Interpretación plausible: silencio taurino para los de casa (y los otros), y pitos para el interfecto del medio. Hay que tener en cuenta que entre las dos filas de jugadores se destacaba Carlos Megía Dávila, el chico del penalti en el Camp Nou. Ese que expulsa a Toledo si se lo encuentra en la parada del autobús.
Lo peor fue que por el camino, el partido extravió su ritmo inicial y el empuje del Zaragoza, frustrado, remitió. Se había esforzado por darle dinamismo a la pelota y ensanchar la camisa del Racing, abriendo bien a Cani, muy activo y riguroso en la búsqueda de caminos, y a Savio, más vigilado que Roldán. Ewerthon no estaba. Pero estará, porque Óscar tuvo otra de esas noches. En el Racing, Preciado jugó con Felipe Melo y el tallo Juanjo arriba, y fue a buscar al Zaragoza bien lejos. Ni asomo de cerrojazo, pero sí la guerra de guerrillas. Dudu sacó tres goles de debajo de su barba: uno a Óscar, otro a Diego Milito, y un tirazo artero y profundo de Ponzio al palo derecho, seco como un disparo. Al final, y tras 20 minutos de suspensión del juego, el Zaragoza encontró el gol en un cabezazo precioso de Diego Milito. Poco más hasta el descanso.
En la segunda mitad, Aganzo salió pronto y enseguida se puso a leer entre líneas. Es lo que tienen los futbolistas con ese algo indefinible entre el talento y la inteligencia. El tercer ojo. Una que dejó pasar Juanjo de manoletina encontró a Aganzo filtrado en el área. César salió a tapar y tapó: a David se le hizo de noche y se quedó en el gesto impreciso de un sonámbulo. Diez minutos después, cuando Gaby Milito calculó con error una pelota alta, Aganzo ya había despertado. Apuntó donde vio aire y le clavó el empate a César. Abajo, a la derecha.
Ese gol inoculó veneno en la sangre del Zaragoza. Megía desoyó un penalti a Movilla, minucias contra lo que de verdad se viene. Vienen los cuchillos y el juicio particular a Víctor. Es el ruido de sables y las campanas de la hora negra.
Víctor Muñoz "Megía nos volvió a perjudicar"
No estoy descontento con el juego de mi equipo, aunque en algunas fases hemos jugado algo alocados. El Racing ha llegado muy poco y se lleva mucho premio. Yo no sé las faltas que les han pitado en contra, pero puede ser de récord. Y cuando se para tanto el juego, el culpable es el árbitro, que es el único que puede acabar con esto. Megía nos perjudicó en el Camp Nou y aquí nos ha vuelto a perjudicar. El penalti a Movilla es muy claro. Si eso no es penalti, yo ya no sé lo que es penalti. Nos hemos quedado mal, porque hemos hecho un desgaste terrible".
Preciado "Hemos hecho las cosas bien"
Me voy contento. Mientras no consigamos generar más juego ofensivo y no ganemos en confianza, tenemos que trabajar como demonios para sumar un punto. El Zaragoza tampoco ha hecho demasiado hasta su gol. En la segunda parte ya he visto cosas más positivas, como el juego de Stephane Dalmat o Aganzo. Hemos peleado el partido hasta el final y hemos sacado partido de una de nuestras ocasiones. Hemos hecho muchas cosas bien, aunque nos ha faltado culminar frente a un Zaragoza que, con el equipo que tiene, está en una situación muy extraña".muñoz
preciado
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