El Deportivo se come al Madrid
El Deportivo se llevó con toda justicia un triunfo del que nunca estuvo cerca del Real Madrid, superado en todas las líneas por el conjunto gallego, que ganó el partido por carácter y personalidad


El Madrid se ha sostenido en la primera parte de la temporada sobre cuatro pilares: las paradas de Casillas, el equilibrio que aporta Pablo García, los pases de Beckham y los goles de Ronaldo. Cuando alguno de estos futbolistas falta el equipo sufre y si el ausente es el brasileño, las posibilidades de victoria disminuyen de forma considerable. Así es la vida sin Ronaldo. Porque la verdadera importancia del brasileño para este conjunto se mide cuando delante hay rivales de la entidad del Valencia o el Deportivo y no un conjunto menor como el Rosenborg, que vive su peor temporada en los últimos diez años.
Ausentes Salgado, Baptista y Zidane, además de Ronaldo, las bajas provocaron el regreso al centro del campo de Helguera, que no estuvo nada afortunado, la permanencia de Diogo en el lateral derecho y convirtieron a Woodgate en el compañero de Sergio Ramos, el mejor del Madrid en Riazor, en el centro de la defensa. Guti conservó la titularidad, pero nunca encontró su sitio en el campo, como tampoco lo terminó de hallar Beckham, sustituido en el segundo tiempo por el canterano Balboa.
Al Real Madrid le faltó juego e intensidad para plantar cara a un Deportivo que cada vez se parece más a su técnico, Joaquín Caparrós, que hizo un planteamiento táctico sensacional. Es un equipo sin demasiadas virtudes técnicas, pero tiene una fortaleza mental, un carácter que le impide rendirse y le lleva a devorar al rival cuando adivina cierta debilidad en él.
Magnífico Sergio Ramos
Esto es lo que sucedió en la primera parte. El Deportivo salió a comerse al Real Madrid, que sufre muchísimo en el cuerpo a cuerpo, y casi dejó sentenciado el choque. El Madrid nunca encontró la forma de parar la avalancha que se le venía encima y se vio superado línea por línea por el Deportivo. Blando en defensa, salvo el espectacular Sergio Ramos, sin ideas en el centro del campo y desaparecido en ataque, el Madrid no ofreció ningún argumento que invitara a pensar que los tres puntos podían viajar hasta el Bernabéu.
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Una jugada mal defendida permitió a De Guzmán batir a Casillas con un tiro desde fuera del área y, cuando la primera parte ya agonizaba, un despiste, fallo de concentración, o lo que fuera, de Helguera invitó a Juanma a marcar de cabeza. Era difícil defender peor en el área pequeña de lo que lo hizo Helguera. Pero el Madrid se superó en el tercer tanto encajado, cuando otra vez Juanma entró en el área pequeña con la tranquilidad con la que uno se acerca a la nevera y marcó a placer de cabeza.
El Madrid sólo reaccionó mediado el segundo tiempo, cuando la victoria ya se había alejado demasiado. Sergio Ramos y Raúl, los dos futbolistas que demostraron más carácter sobre el césped de Riazor, intentaron levantar a su equipo, pero con escaso éxito. Mención especial merece Ramos, un defensa de garantías para la próxima década. Es rápido, va bien por alto, es buen marcador, acude fenomenal al cruce y salva de muchos apuros a sus compañeros y tiene una personalidad más propia de un veterano que de un chico de apenas 19 años. Terminó jugando de mediocentro. El golazo final de Raúl fue sólo una anécdota para maquillar algo un resultado que invita a la reflexión.



